Allí también se afirma que las plantas más grandes del mundo son argentinas, con un promedio de 108.000 toneladas de capacidad instalada, respecto de las 89.000 toneladas en Europa y las 70.000 toneladas en Brasil.
Con los anuncios hechos por Cargill y Unitec Bio, de construir plantas de 240.000 toneladas y de 220.000 toneladas anuales, respectivamente, la capacidad total de la producción nacional de biodiésel se estirará hasta las 3.084.000 toneladas por año a fines del 2011, lo que significaría un crecimiento de casi el 14% en comparación con 2010.
Entre los elementos que han ayudado al crecimiento, desde el CADER citan el corte obligatorio de biodiésel impuesto por el Gobierno, la licitación GENREN y la decisión de pagarle a las eléctricas el doble de lo que reciben por la energía producida si reemplazan el uso de combustibles fósiles por el biodiésel.
Según el informe, “sólo dos mercados mundiales del biodiésel han demostrado en los últimos años ser contundentemente exitosos: Francia y Argentina”. Esto se debe a que los países europeos en general tienen exceso de capacidad instalada y una falta de materia prima; en tanto que Estados Unidos presenta una industria excesivamente atomizada caracterizada por plantas demasiado pequeñas, las cuales sin subsidios importantes no son rentables.
Se afirma también que en Australia falta un marco regulatorio adecuado; Malasia tiene una industria a base de materia prima -la palma- que el mundo mira con recelo por tratarse de alimento; y Brasil cuenta con una industria poco eficiente que termina por impactar en sus precios.
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