Wednesday, 19 June 2013
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Aves y parques, una mirada realista

Tuesday, 21 February 2012


El Congreso Ib茅rico sobre interacciones de Fauna y Energ铆a E贸lica celebrado el pasado enero en Jerez dej贸 sobre la mesa las elevadas estimaciones de siniestralidad de algunas organizaciones conservacionistas. Alvaro Cami帽a, consultor medioambiental independiente para administraciones p煤blicas y empresas nacionales e internacionales, considera poco realistas esas cifras y, sin negar que el problema exista, aporta en este art铆culo otros datos que ayudan a no caer en conclusiones err贸neas o alarmistas.

Aves y parques, una mirada realista

Seg煤n los datos que se presentaron en el Congreso, el parque nacional de casi 19.000 aerogeneradores en toda Espa帽a, causar铆a alrededor de 1 y 3 aves colisionadas por aerogenerador y d铆a. Para los que desarrollamos Planes de Vigilancia Ambiental se nos hacen excesivos estos n煤meros, y podemos comprobarlo a diario cuando acudimos a trabajar en los parques; se puede encontrar como mucho hasta una o dos por d铆a en un parque medio de 15 a 30 aerogeneradores. Sin embargo,聽 la siniestralidad existe y con los conocimientos actuales, debemos y sobre todo podemos minimizarla. Para ello hay que ir primero a la ra铆z del problema, un c铆rculo vicioso que es preciso romper de una vez por todas.

Al mismo Congreso acudi贸 una representaci贸n de empresas consultoras, y entre las presentaciones, la nuestra revis贸 alrededor de 1000 estudios de seguimiento en distintos per铆odos entre 2000 y 2011 en el norte de Espa帽a, desde La Rioja a Castell贸n pasando por Arag贸n, Soria y Guadalajara; una muestra del 35% aproximadamente de los parques e贸licos y aerogeneradores en funcionamiento, adem谩s de comparar informaci贸n del Estrecho de Gibraltar. Todos esos datos fueron suministrados por los organismos competentes de las Comunidades Aut贸nomas y pueden arrojar claramente informaci贸n y algunas reflexiones sobre este problema.

El resultado de la revisi贸n no fue el 贸ptimo esperado; demostr贸 la presencia de importantes carencias por parte de muchas de las consultoras: metodolog铆as incompletas o mal planificadas, escaso e insuficiente an谩lisis de los resultados, simples listados de siniestralidad sin entrar a valorar las causas que la producen, su variaci贸n espacial o temporal o la falta de una estimaci贸n adecuada de las posibles tasas de predaci贸n o de la eficiencia de b煤squeda de las personas encargadas. Cuando un animal muere, por el motivo que sea, existe una fauna asociada que suele descomponer el cad谩ver hasta hacerlo desaparecer, desde peque帽os insectos a carn铆voros. Cuanto m谩s peque帽o sea, antes suele ocurrir por lo que entre dos visitas consecutivas existe una probabilidad y posibilidad de no encontrarlo. Si no ha desaparecido, y en funci贸n del tama帽o y del paisaje 鈥搈谩s o menos vegetaci贸n- el observador lo puede pasar por alto durante la b煤squeda. Otro de los motivos es su propio cansancio, al ir acumulando m谩s y m谩s aerogeneradores a lo largo de la jornada. Estos errores, son la base de las estimas de siniestralidad, aspecto que casi el cien por cien de los trabajos apenas investig贸 debidamente y de donde vienen los valores apuntados en el t铆tulo de este art铆culo.

Escasa calidad de muchos estudios
En general, el conocimiento de las consultoras fue聽 inadecuado para una calidad m铆nima requerida. El promotor contrata a la que considera m谩s conveniente, 茅sta hace su trabajo, reporta al promotor que a su vez informa a la Administraci贸n; el informe se almacena junto a otros similares y luego las organizaciones conservacionistas los consultan, analizan y extraen sus conclusiones basadas en estos datos incompletos. Por su parte, las Administraciones encargadas de la supervisi贸n y adecuaci贸n de los estudios, no exigieron la correcci贸n de las mencionadas carencias, limit谩ndose a una somera revisi贸n de los mismos. No se debe olvidar que son precisamente las Administraciones las que se deben encargar del cumplimiento de las Declaraciones de Impacto Ambiental. El promotor por su parte, como cualquier empresa, lo que busca es el m谩ximo beneficio por su actividad. El no es el que debe aportar el conocimiento a los Planes de Vigilancia, debe ser la consultora, pero s铆 debe velar por elegir a los mejor preparados y con mayores conocimientos.

Lamentablemente, y a煤n m谩s en tiempos de crisis como los que nos encontramos, el criterio principal de selecci贸n y casi exclusivo en los Planes de vigilancia es el de la oferta econ贸mica. Entre los argumentos esgrimidos sobre la profundidad de los estudios est谩 el 鈥渆s que es lo que me piden鈥 o por parte del consultor 鈥渆s que me deben decir c贸mo debo hacerlo鈥. Pero debe ser 茅ste 煤ltimo el que realmente conozca el 鈥渒now-how鈥 del Medio Ambiente, debe ser el que proponga a Administraci贸n y promotor con sus conocimientos y el que debe garantizar un seguimiento ambiental riguroso y aportar valor a帽adido al producto que comercializa y no limitarse cubrir un expediente de la mejor manera posible. A todo esto habr铆a que a帽adir que el sector de consultor铆a se encuentra enormemente atomizado y muchos trabajos son subcontratados sucesivamente con la consiguiente p茅rdida de la cadena de valor. El consultor debe tener capacidad y argumentos para sostener las afirmaciones de sus informes ante cualquier estamento, incluido el judicial. Los informes consultados demuestran que solamente con los mismos datos que constan en los informes, tomados y analizados debidamente, se podr铆a haber hecho mucho m谩s. La consecuencia de estas carencias se manifiesta por un lado en los mencionados errores de estimaci贸n, en que las conclusiones generales de los seguimientos, cuando las hay, puedan ser err贸neas, decidi茅ndose medidas que pueden provocar el efecto contrario para el que se han dise帽ado.

Entrando de lleno en los datos de siniestralidad analizados, unas 6000 aves colisionadas de m谩s de cien especies y asumiendo que ser谩n menos de las reales, destacan aquellas de gran tama帽o con tasas de reproducciones muy bajas que tienen por lo general uno o dos pollos por a帽o. La muerte de pocos ejemplares puede provocar un efecto importante en las poblaciones a largo plazo; es el caso de los buitres. En segundo lugar en cuanto a siniestralidad est谩n el cern铆calo com煤n, el 谩guila calzada y la culebrera. En general, salvo el cern铆calo, se trata de aves planeadoras con escasa capacidad de maniobra que dependen mucho de corrientes de aire, las mismas que mueven las palas de los aerogeneradores. Por detr谩s, otro gran grupo de rapaces muestra resultados que dependen de las condiciones de la zona donde se encuentre el parque y de sus 谩reas de campeo. Es el caso del 谩guila real, capaz de hacer aut茅nticas piruetas esquivando los aerogeneradores.

Recientemente se ha puesto en tela de juicio la validez de los estudios previos de avifauna. Y es aqu铆 donde tampoco se analiza convenientemente los cambios en el medio o entorno de los parques e贸licos.聽 Porque las circunstancias existentes en el momento de las concesiones no son las mismas unos a帽os despu茅s. Claro ejemplo es la paralizaci贸n de parte los aerogeneradores del norte de Castell贸n entre 2008 y 2010 por decisi贸n judicial debido a la alta mortalidad ocurrida. Los buitres antes, durante y despu茅s de que se cerraran y reabrieran los muladares por el mal de las vacas locas, cambiaron su comportamiento de b煤squeda de alimento, lo que provoc贸 a su vez cambios en la siniestralidad espacial y temporal, increment谩ndose el n煤mero de aerogeneradores donde se produjeron colisiones.

Sobre el efecto barrera聽
Otro de los problemas aducidos en contra de la energ铆a e贸lica ha sido el del efecto barrera frente a los bandos migratorios y del que apenas existen estudios publicados. Aunque efectivamente las l铆neas de aerogeneradores aparentan l铆neas continuas en el paisaje,聽 la realidad es que el efecto en bandos de grullas, 谩nsares o palomas torcaces apenas se ha visto reflejado de manera anecd贸tica en la mortalidad de estas especies. En el Estrecho de Gibraltar, donde la migraci贸n es a煤n much铆simo m谩s notoria, las bajas por colisiones con respecto a las aves que migran son muy peque帽as. En t茅rminos generales y en todos los casos, las colisiones eran mucho m谩s marcadas en la migraci贸n oto帽al, debido sin duda a un mayor agrupamiento de los bandos en sus desplazamientos.

Finalmente, en las aves de menor tama帽o, los paseriformes, la mortalidad aparece en casi todas las familias, salvo las especies t铆picamente forestales. Dependiendo de su biolog铆a, los patrones de siniestralidad marcan picos en unas u otras 茅pocas del a帽o, o de dependiendo del piso clim谩tico donde se encuentre el parque estudiado. Es el grupo donde m谩s errores de muestreo se pueden producir. En un trabajo que realizamos con carro帽as controladas, a las veinticuatro horas hab铆an desaparecido el 20% de ellas sin dejar rastro alguno y en quince d铆as el 98%. Si los muestreos se hacen en dichos intervalos de tiempo, el observador ser谩 incapaz de detectar aquellas que han desaparecido. Es entonces donde hay que estimar y que las f贸rmulas de esa estimaci贸n sean ajustadas a la realidad. Al igual que con las aves ocurre con los murci茅lagos, m谩s dif铆ciles de localizar y estudiar pues precisan de equipos m谩s sofisticados que no se pueden por la falta de presupuestos adecuados.

Como conclusi贸n, debemos decir que el estudio de la siniestralidad en parques e贸licos debe de considerarse en su justa medida, evitando comparaciones que lleven a conclusiones err贸neas o alarmistas como las planteadas al principio de este texto. Incluso con otras posibles causas de mortalidad en aves. Esto no aporta nada convirti茅ndose en un debate est茅ril. En algunas especies, los 鈥減untos negros鈥 de los parques pueden identificarse (un 10% de los aerogeneradores por ejemplo causaban entre el 40 y 50% de las bajas de buitre leonado) y es ah铆 donde debemos centrarnos. Los promotores sin miedo a decir lo que pasa, las Administraciones facilitando la informaci贸n, y los profesionales del Medio Ambiente aportando el valor y conocimiento. El tab煤 a hablar abiertamente ha de ser superado y como pas贸 con las electrocuciones o colisiones en tendidos el茅ctricos, aportando soluciones, compatibilizar desarrollo y conservaci贸n de la biodiversidad.

M谩s informaci贸n:
www.acrenasl.eu

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Pedro
Para jim3vantos: Hombre!!! No hay que estar muy cuerdo para saber que no podemos matar los gatos para que no maten alg煤n pajarillo (谩guilas creo que no deben matar ninguna, 驴verdad?). Mezclar churras con merinas, en un totum revolutum es un poco demagogo y s贸lo enfanga m谩s el problema. Los chirimbolos e贸licos esos, colocados fuera de los espacios naturales y fuera de lugares con aves pasando entre ellos (ah铆 s铆 son prescindibles, nada que ver con la existencia de los lindos mininos) no ser铆an un sumidero de aves y MURCI脡LAGOS, 驴verdad?

MANUEL GARCIA
Aunque no hay que ser alarmista, el problema existe, as铆 como existen propuestas para solucionarlo: http://turbomotor2000.wordpress.com/2011/11/12/central-de-energia-eolica-2000/

jim3cantos
"Las causas reales de la mortalidad de aves en Estados Unidos, donde hay estudios serios y no fantas铆as calenturientas, son las siguientes: las ventanas matan a 976 millones de aves, los gatos a 510 millones de aves, los plaguicidas a 72 millones, las colisiones con torres de comunicaci贸n de 4 a 50 millones de aves, la caza a m谩s de 100 millones de aves, las l铆neas el茅ctricas de alta tensi贸n a 175 millones de aves, los atropellos de 50 a 100 millones de aves, las centrales termoel茅ctricas de carb贸n y gas natural a 14,5 millones de aves, las centrales nucleares a 327.000 aves y los parques e贸licos a 7.000 aves, menos del 0,0005% de las muertes de aves por causas antropog茅nicas." http://www.evwind.com/noticias.php?id_not=11795 No creo que en otros pa铆ses sea muy diferente

internete
Hay que buscar una frecuencia ultrasonica que espante a las aves. Seguro que haberla hayla... Se pone un altavoz en cada aerogenerador, y listo. Por supuesto, que no moleste a otros animales (como por ejemplo los animales humanos). internete 1234567 PD: Comparte tu enchufe para cargar vehiculos electricos en alargador.org

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