Luz verde a la fabricación de vehículos eléctricos
A pesar de la clara reactivación de la tecnología en el siglo XXI, los vehículos eléctricos (EV) todavía reciben un tratamiento menor que los vehículos ordinarios en todos los medios de comunicación, aún incluso cuando las justificaciones de la falta de eficiencia han sido desmitificadas hace tiempo.
Volviendo al funcionamiento eléctrico, como los del siglo pasado, los vehículos totalmente eléctricos o híbridos paulatinamente vuelven a ser protagonistas de numerosos salones del automóvil.
Las dos crisis del petróleo (1973 y 1979) implicaron una tendencia al desplazamiento del petróleo en la generación de electricidad. Pero como en la actualidad existen 800 millones de automóviles y la movilidad motorizada individual está arraigada en la cultura de Occidente, y dado que las estimaciones apuntan a un crecimiento exponencial en el uso de automóviles a combustión interna, se hace necesario dar una solución viable a las condiciones mencionadas.
Esa solución en la actualidad parece haberse encontrado en los automóviles eléctricos. Ahora bien, para hacerlos funcionar necesitamos de una carga que permita la autonomía suficiente sin tener que recargar la batería durante el día.
Proyectos como los de Elektromotive Limited en Inglaterra, en los que se pretende ampliar la red en hasta 10.000 postes de recarga, denotan el fuerte crecimiento que están teniendo los coches eléctricos en el mundo. Los mismos facilitarían el acceso a cualquier tipo de usuarios, ofreciendo un sistema abierto en el que los vehículos eléctricos puedan ser cargados incluso utilizando sus teléfonos móviles para localizar los puestos y realizar los pagos.
Con estos nuevos avances en la industria automotriz, deberíamos preguntarnos: ¿De dónde proviene la energía que consumimos, o que estaríamos utilizando para hacer funcionar nuestro automóvil? Y este sería el quid de la cuestión.
Para finalizar el círculo en la utilización de energías renovables, no sólo basta con que un eslabón de la cadena no funcione a partir de combustibles fósiles, sino que es necesario replantearnos qué mundo queremos.
De esta manera, se debe tener en cuenta, que siempre la mayor parte de la electricidad debe provenir de energías renovables y muy especialmente la eólica. Despojarnos de la emisión de CO2 y reducir los costes para la humanidad, requiere de una economía basada en el electrón y una concientización mundial de que el cambio es necesario.
Actualmente los desarrollos de las grandes compañías se están viendo en los salones del automóvil de todo el mundo y esta tendencia se está viendo confirmada y exaltada por ejemplo en el Salón del Automóvil de Detroit, donde las automotoras presentaron sus apuestas al futuro, la mayoría encaminada hacia el mundo eléctrico.
El gran avance en la producción de baterías de ion litio más eficientes y de otros materiales y el desarrollo de las energías renovables, especialmente la eólica y solar, pueden suministrar la electricidad necesaria, sin necesidad de emitir CO2 y con un costo inferior a la producción de gasolina, gasoil o biocombustibles. Para tener en cuenta: gracias a la energía eólica en España se evita la emisión de unos 22 millos de toneladas de CO2 al año (Asociación Empresarial Eólica).
Hoy en día, incluso los tres mitos EV más populares, acerca de la velocidad de los vehículos eléctricos, el alcance y la resistencia son ahora más que simplemente cosas del pasado. Tan solo días atrás en la famosa carrera de 24 horas de Le Mans (Francia) un auto con motor híbrido dominó a la oposición motorizada por combustibles a base de petróleo. En este sentido el patrón de la marca alemana Audi comentó: “Es nuevo y nos conviene, porque siempre hemos tratado aquí de evolucionar las tecnologías del futuro".
De esta manera los conductores deben estar seguros de que ser propietario de un vehículo eléctrico es una buena opción para reducir la contaminación causante del calentamiento global, la reducción de los costos en el combustible, y reducir radicalmente el consumo de petróleo. Ahora los conductores pueden ver por primera vez cómo manejar un automóvil eléctrico en su ciudad disminuirá las emisiones de carbono y les ahorrará los gastos de combustible. Con lo cual no piense más en cargar combustible en una estación de servicio, sino simplemente en enchufar el coche a la pared.