Westinghouse Electric ha emitido un comunicado en el que afirma que “esta alianza busca acelerar el despliegue nuclear en Estados Unidos y asegurar suficiente energía para el desarrollo de los centros de datos y la Inteligencia Artificial”.
"Esta alianza histórica respalda nuestros objetivos de seguridad nacional y mejora nuestra infraestructura crítica. Permitirá reconstruir la soberanía energética, crear empleos bien remunerados e impulsar a Estados Unidos a la vanguardia del renacimiento nuclear”, dice Howard Lutnick, secretario del Departamento de Comercio de Estados Unidos.
Los nuevos reactores se ubicarán en diferentes puntos de Estados Unidos y emplearán tecnología Westinghouse AP1000 (reactor de agua presurizada) y AP300 (reactor modular pequeño, SMR por sus siglas en inglés).
Westinghouse liderará el diseño y la construcción de los reactores, Brookfield aportará la financiación e infraestructura y Cameco garantizará el suministro estable de uranio.
Esta alianza está en línea con las órdenes ejecutivas que el presidente Trump firmó en mayo pasado con el objetivo de duplicar o triplicar la producción eléctrica del país. Principalmente impulsando el uso de carbón y la energía nuclear, al mismo tiempo que reduce la financiación a las energías renovables.
