La caída por debajo de la barrera del 10% se produjo por primera vez en 2024 y se profundizó durante el pasado ejercicio, confirmando una transformación del mix eléctrico europeo en la que las energías renovables han ido desplazando progresivamente a los combustibles fósiles.
En concreto, el lignito generó 154.186 gigavatios hora (GWh) en 2025, equivalentes al 5,5% de toda la producción eléctrica comunitaria. La hulla -también conocida como carbón bituminoso- aportó otros 105.601 GWh y representó el 3,7%.
De más de un tercio de la electricidad europea al 9,2%
La fotografía era radicalmente diferente a comienzos de la década de 1990. Entonces, el carbón suministraba más de un tercio de la electricidad de la Unión Europea. Todavía en el año 2000 mantenía una cuota del 30,4%, más de tres veces superior a la registrada en 2025.
[La gráfica muestra cómo la cuota total del carbón en la producción de electricidad cayó por debajo del 10%]

Desde entonces, su participación se redujo de manera prácticamente continuada. La serie de Eurostat únicamente muestra algunos repuntes, principalmente entre 2011 y 2012 y, más recientemente, entre 2021 y 2022, coincidiendo este último periodo con las fuertes tensiones experimentadas por los mercados energéticos europeos.
El descenso no solo redujo la cantidad de electricidad producida con carbón, sino que alteró completamente su posición dentro del mix europeo. En 1990, la hulla era la segunda fuente de generación eléctrica de la UE, con una participación del 19,8%, mientras que el lignito ocupaba el tercer puesto, con otro 15,3%.
En 2025, sin embargo, el lignito había descendido hasta la sexta posición y la hulla hasta la séptima.
La solar también deja atrás al carbón
El cambio permite dimensionar el avance experimentado por otras tecnologías durante las últimas décadas. La energía nuclear superó a ambos tipos de carbón en 1994, mientras que el gas natural hizo lo propio en 2019.
El proceso se aceleró posteriormente con el crecimiento de las renovables. La hidráulica y la eólica adelantaron al carbón en 2023 y la energía solar lo hizo en 2024, consolidando un cambio de posiciones que habría resultado difícil de imaginar tres décadas atrás.
De esta forma, tecnologías renovables que a principios de los años noventa desempeñaban un papel mucho más reducido en el sistema eléctrico europeo se encuentran ahora por delante de una fuente que históricamente había constituido uno de los pilares de la generación eléctrica del continente.
Producción y consumo también marcan mínimos
El desplome del carbón en el mix eléctrico coincide además con nuevos mínimos históricos en su producción y consumo dentro de la Unión Europea.
Según las estimaciones de Eurostat correspondientes a 2025, el consumo de hulla descendió hasta los 107 millones de toneladas, mientras que el de lignito cayó hasta los 184 millones de toneladas. En ambos casos se trata de los niveles más bajos registrados en las series estadísticas comunitarias.
El descenso refleja también el progresivo abandono del combustible por parte de los Estados miembros. Portugal dejó de utilizar hulla para generar electricidad en 2021, mientras que Eslovaquia puso fin en 2024 a su producción de lignito.
Tras la salida eslovaca, solo ocho países de la Unión Europea continúan produciendo lignito, otro indicador de la pérdida de protagonismo de un combustible que durante buena parte del siglo XX fue esencial para abastecer de electricidad a Europa y que en 2025 aportó ya menos de uno de cada diez kilovatios hora generados en la UE.
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