Según el análisis del diario económico Financial Times, el cierre del estrecho de Ormuz ha disparado los costes de combustibles fósiles, afectando a la mayor parte del continente. Sin embargo, para el medio británico la diferencia clave radica en el precio de la electricidad, donde España destaca como un caso singular.
Un modelo energético que marca la diferencia
El sistema eléctrico europeo funciona de manera que, en muchos casos, las centrales de gas -más caras- terminan fijando el precio final de la electricidad. Esto ocurre incluso si gran parte de la energía procede de fuentes más baratas. Países como Reino Unido o Italia siguen dependiendo en gran medida de este mecanismo.
España ha logrado reducir esa dependencia. De acuerdo con datos citados por el Financial Times, el precio de la electricidad en el país solo ha estado vinculado al gas en torno a unas 15 horas en lo que va de año. En contraste, en Italia esta cifra asciende a 89.
Esta diferencia tiene consecuencias directas en el bolsillo de los consumidores. Se prevé que el precio medio de la electricidad en España se sitúe en unos 66 euros por megavatio hora, aproximadamente la mitad que en Italia.
[Bajo estas líneas, el gráfico refleja las horas en las que el precio de la electricidad estuvo fijado por el gas]

Renovables y nuclear: un equilibrio eficaz
El éxito español no responde a un único factor. Por un lado, el país ha desplegado rápidamente energías renovables como la solar, la eólica y la hidráulica. Por otro, mantiene una base de generación nuclear que aporta estabilidad al sistema.
El año pasado, la energía nuclear representó cerca del 20% de la producción eléctrica en España, el doble que en Reino Unido. A esto se suma una combinación de fuentes renovables que se complementan entre sí según la estación y las condiciones meteorológicas.
Un invierno especialmente lluvioso y ventoso también ha jugado a favor, aumentando la producción de energía hidráulica y eólica. Aunque este componente meteorológico es coyuntural, refuerza un sistema que ya de por sí es menos dependiente del gas.
Más que energía: autonomía política
La consecuencia de este modelo va más allá de la factura eléctrica. Al reducir su exposición a los combustibles fósiles importados, España también gana margen de maniobra en el plano geopolítico. En un contexto internacional marcado por tensiones y conflictos, esta menor dependencia energética permite al país evitar presiones externas y mantener una mayor independencia en su política exterior.
Un referente para Europa
El caso español sugiere que la transición hacia energías limpias no solo es una cuestión medioambiental, sino también estratégica. Tal y como señala el Financial Times, el despliegue acelerado de renovables puede actuar como escudo frente a crisis energéticas globales. En un continente que busca reducir su vulnerabilidad, España se perfila como un modelo a seguir gracias a una combinación de planificación, inversión y, en parte, condiciones favorables que está dando resultados tangibles.
[Bajo estas líneas, el gráfico muestra los precios de la electricidad previstos para el segundo trimestre]

