Aunque la AEMA reconoce avances en Europa en la reducción de emisiones, la calidad del aire y la expansión de energías renovables (que han duplicado su peso desde 2005), advierte de que los retos estructurales siguen siendo profundos y urgentes. Y subraya que la neutralidad climática y la competitividad de la UE dependen de proteger recursos naturales clave como el agua, la tierra y los bosques, y de intensificar políticas ya recogidas en el Pacto Verde Europeo.
“No podemos permitirnos rebajar nuestras ambiciones en materia de clima, medio ambiente y sostenibilidad», afirmó la directora ejecutiva de la AEMA, Leena Ylä-Mononen, durante la presentación del informe en Bruselas esta semana.
El documento destaca que el 80 % de la biodiversidad continental se encuentra bajo presión, con hábitats fragmentados y ecosistemas degradados. Los recursos hídricos, además, sufren un estrés creciente: un tercio de la población vive en áreas expuestas a escasez de agua. Además, los fenómenos meteorológicos extremos, desde incendios hasta inundaciones, se han intensificado en los últimos años, confirmando que Europa es el continente que más rápido se calienta del planeta. El informe alerta de que incluso con los esfuerzos actuales de mitigación, las consecuencias climáticas seguirán agravándose.
“Los recientes fenómenos meteorológicos extremos muestran la fragilidad de nuestra prosperidad y seguridad cuando la naturaleza se degrada”, advirtió la vicepresidenta de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, durante la presentación del informe. “No podemos permitirnos rebajar nuestras ambiciones en materia de clima, medio ambiente y sostenibilidad», añadió la directora ejecutiva de la AEMA, Leena Ylä-Mononen.
El informe advierte, asimismo, de que posponer los objetivos ambientales encarecería la transición, profundizaría las desigualdades y debilitaría la resiliencia de la economía europea. En este sentido, la Comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular, Jessika Roswall, subrayó: “Necesitamos replantearnos el vínculo entre el medio ambiente y la economía y considerar la protección de la naturaleza como una inversión, no como un gasto”.
El camino a seguir ya está señalado
Los autores del informe insisten en que el cambio transformador es ineludible y consiste en avanzar hacia una economía circular, descarbonizar sectores clave como el transporte y la agricultura, y restaurar ecosistemas degradados mediante soluciones basadas en la naturaleza. En paralelo, invertir en innovación verde y transición digital permitirá a la industria europea reducir su dependencia de materias primas importadas y convertirse en referente mundial en tecnologías limpias.
“Los costos de la inacción son enormes, y el cambio climático representa una amenaza directa para nuestra competitividad”, subrayó el comisario de Clima, Cero Neto y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra. A su juicio, mantener el rumbo del Pacto Verde y acelerar la transición son pasos imprescindibles para evitar un mayor deterioro ambiental y económico.
Asimismo, la AEMA alerta en el informe de que el sistema alimentario europeo sigue siendo uno de los principales motores de presión sobre la biodiversidad. La sobreexplotación de suelos, la contaminación por nitratos y el uso intensivo del agua comprometen la capacidad de regeneración de los ecosistemas.
También resalta el riesgo creciente de desertificación en regiones mediterráneas, con impactos directos sobre la agricultura y la disponibilidad de agua. A ello se suman las tensiones por la extracción de minerales estratégicos para la transición energética, que requieren una gestión sostenible.
De cara a 2030, la agencia considera poco probable que Europa logre los objetivos de biodiversidad acordados, a menos que se aceleren las medidas de restauración y conservación.
El informe “El medio ambiente en Europa 2025” es el séptimo estudio quinquenal que la AEMA elabora desde 1995. Recoge datos de 38 países, entre ellos España, y se ha realizado en colaboración con la Red Europea de Información y Observación del Medio Ambiente (Eionet).
