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La demanda eléctrica de la IA: por qué los centros de datos están reordenando la inversión en energía

“El debate sobre la inteligencia artificial suele centrarse en software y productividad, pero la verdadera batalla se está librando en la energía. La IA está creando una demanda eléctrica que el sistema actual no está preparado para absorber”. Lo escribía Fernando Dávila, CEO de la firma de inversión Crowmie, en un análisis publicado en LinkedIn, y los datos de los últimos meses le dan la razón. Los centros de datos han pasado de ser un consumidor más a convertirse en el factor que reordena las prioridades de inversión del sector eléctrico.
La demanda eléctrica de la IA: por qué los centros de datos están reordenando la inversión en energía

Lo que dice la Agencia Internacional de la Energía
Las cifras del informe Key Questions on Energy and AI, publicado por la Agencia Internacional de la Energía en abril de 2026, son elocuentes. El consumo eléctrico de los centros de datos creció un 17% en 2025, frente a un aumento del 3% de la demanda eléctrica mundial. La proyección de la agencia es que ese consumo se duplique, de 485 TWh en 2025 a unos 950 TWh en 2030, alrededor del 3% de la demanda global, con el segmento dedicado a IA triplicándose en el mismo periodo.
 
El gasto de capital de cinco grandes tecnológicas superó los 400.000 millones de dólares en 2025 y la agencia espera que crezca otro 75% en 2026. En Estados Unidos, la lentitud de las conexiones a red ya empuja a los promotores a instalar generación con gas in situ, entre 15 y 27 GW previstos para 2030.
 
España: 12 GW de acceso para una demanda de 4
En España, la conexión a red se ha convertido en el activo escaso. Según el proyecto de Real Decreto que el Gobierno sometió a audiencia pública a finales de agosto, los centros de datos ya cuentan con unos 12 GW de acceso concedido entre transporte y distribución, y hay solicitudes en curso por cerca de 20 GW más. Frente a eso, la Estrategia de Inteligencia Artificial de 2024 estimaba una demanda de entre 3,5 y 4 GW para 2030. Esa brecha es también una oportunidad para el capital que financia la generación, que ya no pasa solo por los grandes fondos, ya que vehículos como los de la firma española Crowmie permiten a inversores particulares e institucionales invertir en proyectos de energía renovable activo a activo, con la selección, la operación y el seguimiento a cargo de un equipo especializado. El borrador fija condiciones con lectura directa para el sector renovable:
 
• Cobertura renovable del 80%. Mientras el mix eléctrico no supere el 90% renovable, cada nuevo centro de datos deberá cubrir al menos el 80% de su consumo con autoconsumo o con nueva generación renovable contratada.
 
• Eficiencia energética e hídrica. PUE (Power Usage Effectiveness) máximo de 1,15 y límites de consumo de agua.
 
En la práctica, cada megavatio de centro de datos que se autorice arrastrará generación renovable nueva, en un sistema que ya produjo el 55,5% de su electricidad con renovables en 2025, según los datos de Red Eléctrica. Para los promotores es un cliente ancla con contratos largos, justo cuando España necesita dar salida a su producción solar.
 
El almacenamiento deja de ser accesorio
La otra consecuencia es más estructural. Un centro de datos consume las 24 horas y la fotovoltaica produce de día, así que la combinación exige capacidad de almacenamiento que desplace la energía a las horas sin sol. Según el informe de SolarPower Europe, que recogíamos a finales de julio, Europa superó por primera vez los 100 GWh de almacenamiento operativo tras instalar 36 GWh en 2025, un 48% más que el año anterior, y por primera vez las baterías de gran escala supusieron más de la mitad de las nuevas instalaciones. La asociación proyecta 582 GWh a final de la década y la Comisión Europea fija un objetivo de 200 GW para 2030.
 
“Las baterías están dejando de percibirse como un complemento doméstico asociado al autoconsumo para convertirse en una infraestructura crítica del sistema eléctrico”, comentaba Dávila en LinkedIn a propósito de esa noticia. “No producen energía. Hacen que la energía que ya producimos sea más útil”.
 
España parte con retraso. A 31 de diciembre de 2025, la capacidad de almacenamiento del sistema era de 3.427 MW según Red Eléctrica, casi toda en bombeo hidráulico y solo 96 MW en baterías, frente a los 22,5 GW que fija el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030. El ritmo ha cambiado tras el apagón de abril de 2025, con 193 MW en baterías conectadas a la red en abril de 2026 frente a 28 MW un año antes, según la Fundación Renovables.
 
Quién financia la nueva capacidad
Generación renovable adicional, almacenamiento y refuerzo de red exigen un capital que las eléctricas y los grandes fondos de infraestructura no cubren solos. Los propios operadores de centros de datos han empezado a firmar PPA directamente con promotores, y en paralelo los nuevos vehículos de financiación acercan esta ola de demanda al capital privado, incluido el minorista, tanto en plantas fotovoltaicas como en sistemas de almacenamiento.
 
La demanda de la IA no cambia la física del sistema eléctrico. Lo que cambia es la urgencia. Los 12 GW de acceso concedidos en España, la exigencia de renovable nueva para cada centro de datos y una capacidad de baterías que todavía se mide en cientos de megavatios dibujan la década de inversión energética que viene. Quién la financie, y en qué condiciones, es la pregunta que el sector tiene ahora sobre la mesa.

Baterías con premio en la gran feria europea del almacenamiento de energía
El jurado de la feria ees (la gran feria europea de las baterías y los sistemas acumuladores de energía) ya ha seleccionado los productos y soluciones innovadoras que aspiran, como finalistas, al gran premio ees 2021. Independientemente de cuál o cuáles sean las candidaturas ganadoras, la sola inclusión en este exquisito grupo VIP constituye todo un éxito para las empresas. A continuación, los diez finalistas 2021 de los ees Award (ees es una de las cuatro ferias que integran el gran evento anual europeo del sector de la energía, The smarter E).