La producción renovable alcanzó 38,3 teravatios hora (TWh), un 5% más interanual y, en concreto, el viento aportó 19,2 TWh, impulsado por nuevas instalaciones y mejores condiciones meteorológicas. Por su parte, la fotovoltaica igualó su récord de 8,4 TWh pese a disponer de menos horas de sol, gracias al aumento de potencia instalada.
Sin embargo, el avance renovable convivió con un crecimiento del 4,4% de la generación con gas, aunque la producción nuclear cayó un 11%, reduciendo la participación conjunta de renovables y nuclear al 68,5%, nueve décimas menos que un año antes.
Por lo tanto, el récord corresponde a la proporción renovable dentro de la generación, no a un máximo absoluto de producción ni al porcentaje del consumo cubierto. Además, las importaciones netas atendieron el 10% de la demanda.
El horizonte de 2030
El resultado llega mientras el Gobierno británico persigue su objetivo de electricidad limpia para 2030. El plan plantea que, en un año "meteorológicamente normal", las fuentes limpias generen al menos tanta electricidad como consume Gran Bretaña durante todo el ejercicio y representen, como mínimo, el 95% de su producción.
Ese compromiso incluye la energía nuclear y permite recurrir al gas sin captura de carbono cuando resulte imprescindible. Por tanto, tampoco equivale a un sistema abastecido exclusivamente con renovables durante todas las horas del año. El objetivo se refiere a Gran Bretaña, mientras las estadísticas trimestrales abarcan el Reino Unido. Esa diferencia territorial, junto con el periodo de medición, impide comparar ambos porcentajes como si fueran indicadores idénticos.
El plan gubernamental contempla acelerar el despliegue de generación, las conexiones y la flexibilidad, y su ejecución deberá resolver cómo acompasar las inversiones para que las nuevas instalaciones puedan entregar electricidad donde se necesita.
Redes y almacenamiento
El regulador británico Ofgem identifica las baterías y la modernización de la red como elementos necesarios para acompañar la expansión renovable, ya que el almacenamiento permite reservar electricidad para utilizarla después; todo ello mientras las infraestructuras se adaptan a una generación distribuida por distintos territorios.
Ofgem también advierte de que seguirá siendo necesario disponer de respaldo con gas durante la transición, especialmente cuando disminuya la producción solar y eólica. Por tanto, el aumento de la capacidad renovable debe acompañarse de recursos capaces de responder a esas variaciones.
El siguiente examen será comprobar cuánto de ese progreso se traduce en menor dependencia fósil y en costes más bajos para los consumidores. Para evaluarlo harán falta datos de precios, restricciones de red, almacenamiento y emisiones, además de los porcentajes de generación.
Un balance trimestral permite observar cambios en la composición del suministro, pero la evolución anual y el funcionamiento durante los periodos más exigentes determinarán la profundidad de la transformación.
