El informe del think tank británico, publicado bajo el título 'Calor y energía: Impactos de la ola de calor de 2025 en Europa', destaca qye aunque la temperatura aumentó, en junio de 2025 se registró la mayor generación solar registrada en la UE: 45 TWh, lo que mantuvo la red bien abastecida durante las horas del día.
Sin embargo, el análisis de Ember enfatiza la necesidad urgente de mejoras en la flexibilidad de las energías limpias para prepararse para olas de calor aún más frecuentes.
Pawel Czyzak, director del Programa para Europa: "Las olas de calor no desaparecerán, sino que se agravarán en el futuro. Las soluciones que puedan mitigar su impacto, como el almacenamiento en baterías, la interconexión, la flexibilidad de la demanda y las tarifas dinámicas, deberían convertirse en un elemento clave de la planificación de la red y el diseño del mercado eléctrico. Quizás la mayor oportunidad resida en el almacenamiento de electricidad solar para alimentar el aire acondicionado hasta bien entrada la noche".
Ember señala que los sistemas energéticos deben implementar rápidamente el almacenamiento y la flexibilidad de la demanda para afrontar el calentamiento global, ya que estas herramientas equilibran la generación variable de energías renovables y reducen la tensión máxima en la red.
Igualmente importante para los expertos de Ember es invertir en fuentes de energía distribuida capaces de impulsar la red por sí solas, como parques solares con inversores formadores de red, y abrir nuevos mercados que faciliten la prestación de servicios clave de la red.
Los precios diarios de la electricidad aumentaron un 175% en Alemania
Según el análisis de Ember, el desequilibrio entre la oferta y la demanda provocó que los precios promedio diarios de la electricidad se duplicaran o incluso triplicaran. Entre el 24 de junio y el 1 de julio, los precios promedio diarios de la electricidad aumentaron un 175 % en Alemania, un 108 % en Francia, un 106 % en Polonia y un 15 % en España. Durante el pico vespertino del 1 de julio, los precios superaron los 470 €/MWh en Polonia y los 400 €/MWh en Alemania.
A pesar de la enorme presión, las redes europeas superaron la prueba de estrés, y la energía solar desempeñó un papel fundamental para mantenerlas en funcionamiento. El excedente de energía solar durante el día ayudó a evitar apagones. Sin embargo, el uso de almacenamiento de energía sigue siendo insuficiente, lo que provoca una reducción del suministro energético después del atardecer. Esto se tradujo en un fuerte aumento de los precios de la electricidad.
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