Titulado Designing an ecotax on carbon emissions to meet EU targets: a proposal for the Spanish economy, el estudio –del que informa EuropaPress y publicado en la revista científica Journal of Cleaner Production– incide en que una fiscalidad verde bien diseñada puede, simultáneamente, reducir la contaminación, mantener el crecimiento y favorecer el empleo, dependiendo del destino que se dé a los ingresos recaudados.
El trabajo aplica una metodología innovadora que permite analizar de forma realista cómo interactúan precios y cantidades en el mercado, sin recurrir a los modelos de equilibrio general computable que suelen implicar supuestos más restrictivos. Gracias a este enfoque, los autores señalan que pueden estimar a través de diferentes escenarios tanto el potencial impacto ambiental como el económico de introducir un nuevo impuesto al carbono.
Cómo utilizar los nuevos ingresos
Losinvestigadores identifican el nivel impositivo necesario para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de España para 2030, en línea con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023–2030. Además, evalúan diferentes formas de reinvertir en la economía los ingresos generados por el impuesto.
Así, señalan que si los ingresos se destinan a reducir los impuestos laborales, se logra una caída menor del PIB y una reducción más pronunciada de las emisiones. Si se opta por mantener el déficit público, el impacto sobre el empleo es incluso positivo, aunque la contracción económica sea algo mayor.
Estas conclusiones muestran que la clave no está solo en aplicar un impuesto al carbono, sino en diseñar cuidadosamente el uso de los ingresos para maximizar sus beneficios ambientales y sociales. “Una fiscalidad verde bien diseñada no solo ayuda a cumplir los objetivos climáticos, sino que puede mejorar la eficiencia económica y el bienestar social”, concluyen los autores del trabajo.
