Entre otras afirmaciones, el organismo asegura que el biogás se encuentra en los 50 estados del país y si su producción estuviese completamente desarrollada, podría crear unos 250.000 puestos de trabajo.
A diferencia de la obtención del gas natural por el método fracturamiento hidráulico, conocido como fracking, la obtención de biogás no contamina el aire y las aguas subterráneas, evita emisiones de metano y tiene el potencial de reducir los gases de efecto invernadero (GEI) en hasta 148 millones de toneladas al año, equivalente a retirar 29 millones de automóviles de las autopistas.
El metano es la mayor fuente de gases de efecto invernadero en los EE.UU. después del carbono y es 21 veces más potente. Mucho de esto se emite desde los rellenos sanitarios, el manejo del estiércol y de las aguas residuales. Su captura para convertirlo en energía útil puede abarcar múltiples cuestiones desde la económica a la energética, pasando por la ambiental y la preocupación por el cambio climático.
Un reciente informe de la Agencia para la Protección del Medioambiente (EPA, por sus siglas en inglés) estima que las emisiones de los vertederos han disminuido un 16,2% desde 1990 debido al aumento de la captura y combustión del metano.
Sin embargo, las emisiones procedentes de la gestión del estiércol y las aguas residuales han aumentado un 64% y un 2,5%, respectivamente.
La empresa Waste Management, por ejemplo, es propietaria u opera 131 vertederos en cuyas instalaciones se obtiene biogás, con una producción de electricidad suficiente para abastecer a cerca de 475.000 hogares.
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