Ocho proyectos industriales españoles figuran entre los seleccionados por la Comisión Europea en la última convocatoria del Fondo de Innovación, cuyo objetivo es acelerar el desarrollo de tecnologías de cero emisiones netas. Bruselas anunció ayer la elección de 77 iniciativas distribuidas entre 23 países del Espacio Económico Europeo, con una financiación prevista de 3.400 millones de euros.
Entre los proyectos españoles destaca PowerCo Spain, promovido por la filial de baterías del Grupo Volkswagen, que contempla una gigafactoría de celdas de litio-ferrofosfato (LFP) para vehículos eléctricos en Sagunto (Valencia). Según la documentación presentada a Bruselas, la instalación tendrá una capacidad de producción de hasta 27 GWh anuales y contará con ocho líneas de fabricación alimentadas con electricidad renovable.
La selección incluye también ECO2FLY, impulsado por Eco2fly Power, que propone integrar la captura de CO₂ de una fábrica de cemento con la producción de hidrógeno renovable para fabricar combustible sintético de aviación (e-SAF). Una parte del carbono capturado se utilizará para producir combustible mediante la conversión de metanol en queroseno, mientras que el resto se transportará por ferrocarril para su almacenamiento geológico permanente.
Del cemento al metanol renovable
Otro de los proyectos elegidos es Mosusol-netCO2, de Cementos Molins Industrial, que plantea desplegar una cadena de captura, transporte y almacenamiento de carbono vinculada a su actividad cementera. La iniciativa prevé capturar aproximadamente el 97% de las emisiones asociadas a la producción de clínker y evitar hasta 1,1 millones de toneladas de CO₂ anuales, mediante un sistema que contempla una conducción de unos cien kilómetros hacia un almacenamiento geológico en Tarragona.
En el ámbito de los combustibles renovables figura Musel GreenMet, promovido por Hymet Musel, que proyecta una planta de producción conjunta de e-metanol y biometanol en el puerto de El Musel, en Gijón. La instalación combinará hidrógeno renovable, CO2 y biometano para obtener combustibles destinados, entre otros usos, al transporte marítimo y a la industria química.
La economía circular también tiene representación española con CIRCUS, de Greenertis Tarragona, que pretende transformar residuos plásticos complejos en aceite de pirólisis apto para fabricar nuevos polímeros. La compañía plantea sustituir materias primas fósiles mediante un proceso de reciclaje químico que, según sus estimaciones, permitiría evitar alrededor de 1,5 millones de toneladas de CO₂ durante sus primeros diez años de funcionamiento.
Por su parte, CATREF, coordinado por XFuel, contempla transformar residuos oleosos procedentes de buques en combustible marino reciclado mediante una tecnología de refinado químico.
Dos proyectos piloto para reducir emisiones
La relación española se completa con dos iniciativas experimentales. VICTORIA, promovida por la alemana Icodos, prevé instalar en la depuradora de Copero, en Sevilla, una planta capaz de producir unas 3.800 toneladas anuales de e-metanol a partir de CO2 biogénico e hidrógeno obtenido mediante un electrolizador de 10 MW.
El proyecto ELSA, de Solvay Química, ensayará un proceso electroquímico para producir carbonato sódico mediante electricidad renovable, electrodiálisis y CO2 de origen biogénico, con el propósito de reducir las emisiones de esta actividad industrial.
A las ocho iniciativas ubicadas en España se suma otra con participación empresarial española: Phantom, coordinada por Hydrogen Onsite, que plantea producir hidrógeno a partir de amoniaco en el puerto neerlandés de Róterdam.
Las subvenciones se concretarán en 2027
En conjunto, la Comisión calcula que los 77 proyectos seleccionados podrían evitar unos 290 millones de toneladas de CO2 equivalente durante sus primeros diez años de operación. La convocatoria recibió 358 solicitudes que reclamaban ayudas por valor de 17.500 millones de euros.
Los promotores deberán ahora negociar sus acuerdos de subvención con la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA). La Comisión prevé concluir este proceso durante el primer trimestre de 2027, cuando se concretarán los importes individuales, los calendarios y las condiciones de financiación.
La selección no implica todavía la concesión definitiva ni el desembolso de las ayudas, que procederán de los ingresos generados por las subastas de derechos de emisión del régimen europeo de comercio de emisiones (ETS).
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