Un objetivo que se aleja cada vez más
En la COP28, celebrada en Dubái en 2023, más de 130 países se comprometieron a triplicar la capacidad global de energías renovables para 2030. Hoy, según el documento de Bureau Veritas, ese horizonte se vuelve más difuso: la confianza pública cae y la incertidumbre internacional frena inversiones y planificación. La meta de limitar el calentamiento global a 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales "se desliza fuera de nuestro alcance" si no se acelera drásticamente la acción gubernamental.
Indicadores de alerta
El BV Energy Transition Barometer, recogido en el informe, muestra una tendencia preocupante, caracterizada por una pérdida de estabilidad regulatoria, el estancamiento de la cadena de suministro y la falta de mano de obra especializada.
Desaceleración en permisos y desarrollos de infraestructura.
La innovación tecnológica -especialmente en almacenamiento energético- sí muestra avances, pero no al ritmo necesario para compensar los retrocesos institucionales y económicos.
La transición desigual: el papel clave del Sur Global
Uno de los mensajes más contundentes del informe es la existencia de una transición energética "a dos velocidades". Mientras los países desarrollados avanzan, el Sur Global se enfrenta a barreras estructurales: falta de financiamiento, instituciones débiles y redes eléctricas insuficientes para conectar nuevos proyectos renovables. Aun así, hay señales de esperanza: 1 de cada 2 encuestados cree que la inversión en proyectos del Sur Global aumentará significativamente antes de 2030.
Tres impulsos clave para acelerar la transición
El informe identifica certeramente un paquete mínimo de acciones para destrabar el avance en los países emergentes:
Sin esas bases, incluso la tecnología queda inutilizada: la electrificación -señala el informe- "no es sólo un reto tecnológico, sino una misión de infraestructura".
Mirando hacia adelante
El documento transmite una idea clara: el sector privado y la innovación avanzan, pero sin voluntad política y mecanismos financieros robustos, la transición se ralentizará. La oportunidad de ofrecer energía limpia y asequible a millones -especialmente en África, Asia y América Latina- sigue vigente, pero se necesita un impulso decidido.
Los autores del informe concluyen que la transición energética ya no es una opción estratégica, sino un deber colectivo. El desafío no es únicamente tecnológico: es político, social y económico. El 2025 podría marcar un punto de inflexión. Lo que se haga -o se deje de hacer- en los próximos cinco años determinará la forma de la energía global para el resto del siglo.
"La transición energética no se mide en gigavatios instalados, sino en gigavatios operados"
Ese mensaje, lanzado durante la mesa redonda que ha tenido lugar tras la presentación del informe, condensa el corazón del debate y convierte la reflexión técnica en una consigna de cambio real. En la mesa, titulada 'Análisis y reflexiones sobre los resultados del Energy Transition Report 2025', un panel de expertos del sector renovable ha confrontado impresiones en un debate marcado por realismo, la autocrítica y las oportunidades emergentes de la transición energética.
El Senior Vice President de Bureau Veritas Energy, Joerg Gmeinbauer, ha abierto el diálogo con una pregunta directa: "¿Seguimos teniendo opciones reales de alcanzar el límite de 1,5°C?". La conversación resultante ha sido una radiografía honesta de la transición energética: avances técnicos, falta de liderazgo político, desigualdades globales y el rol crítico del almacenamiento energético.
María Santa María, Storage Business Development Lead de BayWa r.e.
Según ha explicado Santa María, la última COP ha demostrado que el objetivo de 1,5°C es quizás demasiado ambicioso, pero eso no debe interpretarse como derrota. Lo ve como una oportunidad para reindustrializar Europa y vincular al Sur Global en una transición justa. Ha puesto el foco en las cifras: dos tercios del CO2 provienen de India y siete de cada diez emisores de metano están en el Sur Global. El problema no es solo tecnológico, sino financiero: "el riesgo país y el riesgo divisa hacen casi imposible invertir allí con parámetros del Norte". Su conclusión fue contundente: "la COP30 ha tocado la raíz del problema: la financiación. Triplicar los fondos es un compromiso. La pregunta es si será suficiente".
Ignacio Gil, Senior Director Global Procurement Renewable Generation Assets de EDP
Gil ha señalado la ausencia de Estados Unidos como liderazgo global y el vacío que ha dejado en esta lucha contra el cambio climático. Enseñat ha destacado que no ha habido consenso para la eliminación gradual de combustibles fósiles en la COP30, pero también ha alertado sobre la cara oculta de la transición verde: los minerales críticos -como el litio y el cobalto- cuya extracción también genera impacto ambiental y social. La transición, ha dicho, no puede construirse sobre nuevas injusticias.
Francisco Javier Enseñat, Gerente de Tecnología y Recurso de Energías Renovables en Naturgy
Por su parte, Enseñat ha destacado algunos avances, pero que éstos no llegan al ritmo exigido: "700 gigavatios anuales no bastan; necesitamos 1.200 o 1.300 para alcanzar la meta global". Además, el representante de Naturgy ha subrayado la brecha entre países ricos y pobres y la necesidad de trasladar capital con seguridad jurídica. Para España -ha añadido- el PNIEC no puede avanzar más "sin la electrificación profunda de la economía".
Todos coincidieron en que el reto ya no es instalar gigavatios, sino operarlos con estabilidad. Para eso, hay tres claves compartidas:
Almacenamiento energético.
Sin BESS (Battery Energy Storage Systems) -ha dicho Enseñat- el sistema eléctrico no podrá absorber más renovables.
Redes inteligentes y resilientes.
La calidad, la ingeniería y la cadena de suministro ya no son "cuellos de botella", sino frentes estratégicos.
Tecnología con personas en el centro.
Belén González Recio, VP Engineering en Matrix Renewables lo ha sintetizado con una fórmula clara: "digitalizar para escalar, pero con responsabilidad humana".
Transición energética, no ideológica
Finalmente, Ignacio Gil (EDP) ha cerrado con una reflexión social: "Tenemos que cambiar el marco mental. Las renovables no son un debate ideológico: son costes más bajos, más velocidad y menos dependencia energética".
Pero ha sido María Santamaría (BayWa r.e.) quien ha dejado la última frase -quizás la más acertada de la sesión-: "La transición energética no se mide en gigavatios instalados, sino en gigavatios operados".
Como ha quedado de manifiesto, la mesa redonda ha confirmado lo que el Energy Transition Report 2025 de Bureau Veritas solo sugiere entre líneas: el cuello de botella de la transición está pasando del discurso a otros territorios más complejos: la infraestructura, la financiación y la aceptación social. El desafío ya no es técnico; es político, cultural y sistémico.
La impresión que quedó flotando esta mañana en Madrid es que la energía del futuro está lista. La pregunta es si lo estamos nosotros.
