Ocho meses le quedan al gas natural doméstico en Francia. Porque el Gobierno que conduce el conservador Sébastien Lecornu ha decidido que las viviendas construidas a partir de 2027 ya no podrán contar con calderas de gas para suministro de calefacción y agua caliente sanitaria. Simultáneamente, el Gobierno galo ha anunciado que ofrecerá subvenciones para sustituir las actuales calderas de gas (que queman metano) por bombas de calor (que utilizarán electricidad). "Este cambio de escala -ha adelantado Lecornu- se traducirá concretamente en la instalación de un millón de bombas de calor al año para 2030. Estas bombas de calor reducen a la mitad los costes de calefacción". En las viviendas de uso social, el Ejecutivo francés pone como objetivo la electrificación de hasta dos millones de casas para 2050 para "proteger ante todo a las personas más vulnerables".
El vehículo eléctrico también será una de las apuestas de Francia, con la financiación de 50.000 coches a partir de junio y otros 50.000 adicionales a partir de 2027. También las empresas contarán con ayudas para renovar su flota.
Por otro lado, Lecornu ha calificado las rebajas de impuestos para controlar los efectos de la guerra como "medidas fáciles que no funcionan".
"No solo son muy costosas, sino que siempre benefician a los países exportadores de petróleo, como Estados Unidos, Kazajistán y Argelia, por nombrar solo algunos, y por lo tanto no a Francia, y mucho menos al pueblo francés", ha dicho.
