La declaración llega justo un día después de que la Corte Internacional de Justicia dictara una sentencia histórica que refuerza la obligación legal de los Estados de proteger a la población de los efectos del cambio climático. Y se ha emitido tras la reciente reunión de alto nivel mantenida en Pekín entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, con el presidente chino, Xi Jinping, y otros altos funcionarios.
Mientras Estados Unidos se aleja de la diplomacia climática internacional, la declaración UE-China señala una clara intención de reforzar la ambición global y la cooperación multilateral. En ella piden “continuidad y estabilidad política” entre las principales economías y un claro “paso adelante” en los esfuerzos para hacer frente al cambio climático, señalando la necesidad de unos planes climáticos nacionales (NDC) para 2035 más ambiciosos.
Tanto la Ue como China Ambas confirman su intención de presentar NDCs actualizados para 2035 antes de la COP30, que cubran todos los sectores y gases de efecto invernadero, alineados con el objetivo de 1,5°C. Subrayan, asimismo, que la colaboración climática tiene una “gran y especial importancia” para mantener el multilateralismo y la gobernanza climática mundial y reafirman a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París como la piedra angular de la cooperación climática internacional. E Insisten en que hay una “base sólida y un amplio espacio” para profundizar en la cooperación ecológica, incluso en medio de las crecientes tensiones comerciales.
"Esta declaración conjunta ofrece una oportuna señal estabilizadora en un panorama geopolítico cada vez más fragmentado y la retirada de Estados Unidos de la diplomacia climática”, ha declarado Andreas Sieber, director asociado de Política y Campañas de 350.org. Añade, eso sí, que esta buena voluntad de cooperación debe ir seguida de medidas reales y ambiciosas.
“La ambición actual sigue siendo demasiado baja. Con la COP30 a la vuelta de la esquina, la UE y China deben ir más allá de comprometerse a actualizar sus objetivos climáticos. Trazar la línea para el calentamiento global en 1,5 ºC requerirá acciones urgentes y creíbles, no sólo simbolismo diplomático”, concluye Sieber.
