La Ley Europea del Clima, que entró en vigor en julio de 2021, consagra en la legislación el compromiso de la UE de alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050 y el objetivo intermedio de reducir al menos en un 55 % las emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí a 2030, en comparación con los niveles de 1990.
Para cumplir sus objetivos de descarbonización acordados, la UE ha adoptado desde entonces un paquete legislativo para 2030 conocido como «Objetivo 55» y su aplicación por parte de los Estados miembros de la UE, esencial para cumplir los objetivos de 2040, está en curso. La evaluación de la Comisión de los planes nacionales de energía y clima, presentada el 28 de mayo, puso de manifiesto que la UE se está acercando colectivamente al objetivo climático para 2030 de reducir en un 55 % las emisiones de gases de efecto invernadero.
De hecho, esta misma semana, el último Eurobarómetro mostró un fuerte apoyo de los ciudadanos a la acción por el clima de la UE, proporcionando un mandato sólido para mantener el rumbo de la agenda de transición limpia de la UE. No obstante, la Ley del Clima exige legalmente un objetivo climático intermedio para 2040 que establezca el ritmo hacia la neutralidad climática, que es precisamente lo que ha anunciado hoy la Comisión Europea.
Según explica la CE en un comunicado, este nuevo hito ambiental "dará certidumbre a los inversores, reforzará la innovación y el liderazgo industrial de nuestras empresas, y aumentará la seguridad energética de Europa".
Y más aún: "Al mantener el rumbo en materia de descarbonización, la UE impulsará la inversión en innovación, creará más empleo y crecimiento, aumentará nuestra resiliencia a los efectos del cambio climático y será más independiente desde el punto de vista energético", aseguran desde Bruselas.
Reducir en un 90 % las emisiones para 2040
La propuesta de hoy va un paso más allá de las metas para 2030 y establece una forma más pragmática y flexible de alcanzar el objetivo, con vistas a una economía europea descarbonizada de aquí a 2050.
En consonancia con la Brújula de Competitividad de la UE, el Pacto Industrial Limpio y el Plan de Acción sobre Energía Asequible, el objetivo climático propuesto para 2040 tiene plenamente en cuenta el panorama económico, geopolítico y de seguridad actual y se basa en una evaluación de impacto en profundidad y en el asesoramiento del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y del Consejo Científico Consultivo Europeo sobre el Cambio Climático.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea: "A medida que los ciudadanos europeos sienten cada vez más el impacto del cambio climático, esperan que Europa actúe. La industria y los inversores miran hacia nosotros para establecer una dirección predecible de viaje. Hoy demostramos que mantenemos firmemente nuestro compromiso de descarbonizar la economía europea de aquí a 2050".
¿Qué ha cambiado?
La propuesta establece una forma de alcanzar el objetivo para 2040 de una manera diferente a la que se ha hecho en el pasado. Un elemento central son las flexibilidades que la Comisión tendrá en cuenta al diseñar los futuros instrumentos legislativos para alcanzar este objetivo climático para 2040.
Estos incluyen un papel limitado para los créditos internacionales de alta calidad a partir de 2036, el uso de absorciones nacionales permanentes en el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE) y una mayor flexibilidad entre sectores para ayudar a alcanzar los objetivos de una manera rentable y socialmente justa. Concretamente, esto podría dar a un Estado miembro la posibilidad de compensar al sector del uso de la tierra en dificultades con un logro excesivo en la reducción de las emisiones en los residuos y el transporte.
Reacciones ecologistas
El tema del comercio de derechos de emisión es uno de los puntos que más preocupa a las organizaciones conservacionistas, como la española SEO/Birdlife. La ONG ambiental decana en España considera que el nuevo objetivo climático de la UE para 2040 "no está a la altura del reto climático global", por lo que consideran "insuficiente" el compromiso del 90% de reducción neta de emisiones y advierten de que "abre la puerta a compensaciones fuera del territorio europeo".
Pese a que desde SEO/Birdlife y otras organizaciones ambientales y científicas se viene demandando 'emisiones neto cero' para 2040 (con las emisiones residuales absorbidas por los sumideros naturales), la propuesta de la Comisión "no está a la altura del reto climático", aseguran.
Los conservacionistas consideran que en vez de fortalecer su compromiso climático, Bruselas "lo debilita" al abrir la puerta en el objetivo oficial de la UE a "absorciones en sumideros fuera de la UE", algo que SEO/Birdlife considera que es "mandar una señal equivocada tanto a los grandes sectores emisores (transporte, energía, industria, agricultura, edificios, residuos) como a los sectores que deberían aumentar la capacidad de absorción de CO2 de los ecosistemas naturales ricos en carbono (ej. los bosques, humedales permanentes, los pastos y otros suelos)".
Por ello, la ONG española exige mayor ambición y coherencia en la acción climática europea y recuerda que alcanzar las cero emisiones netas en 2040 es "imprescindible para limitar el calentamiento a 1,5 ºC y proteger tanto a las personas como a los ecosistemas más vulnerables".
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