La industria nuclear europea -explica Alianza Verde- se deshizo durante décadas de los residuos radiactivos metiéndolos en bidones que acabarían siendo vertidos en la Fosa Atlántica, a 600 kilómetros de las costas de Galicia. Pues bien, según datos de Greenpeace -continúa el partido ecologista-, se vertieron "142.000 toneladas de basura nuclear, introducidas en unos 220.000 bidones", y recientes informaciones confirman que el buque L’ Atalante del Centre national de la recherche scientifique (que es el centro nacional de investigación cienfítica de Francia) habría localizado 3.000 de esos contenedores, "una parte muy pequeña de lo que se vertió". A la luz de esas informaciones, Alianza Verde y Podemos consideran, en el escrito enviado al Parlamento Europeo, que la Comisión Europea "debe investigar la contaminación radiactiva en la Fosa Atlántica y debe hacerlo de acuerdo con la legislación europea, específicamente la Directiva 2011/70/Euratom sobre gestión de residuos radiactivos". Esta directiva -recuerdan la formación morada y el partido verde- establece un "marco comunitario para la gestión responsable y segura de los residuos radiactivos y el combustible gastado".
Por eso, Alianza Verde y Podemos piden que Bruselas haga un "seguimiento de las consecuencias para el medio marino de estos vertidos, así como medidas para prevenir la contaminación radiactiva".
Ambas formaciones ya pidieron recientemente en el Congreso de los Diputados al Gobierno que se responsabilice de las investigaciones sobre los desechos nucleares frente a la costa gallega, y denunciaron "la dejadez del Consejo de Seguridad Nuclear".
Juantxo López de Uralde, coordinador federal de Alianza Verde: “los miles de toneladas de residuos radiactivos hundidos en la Fosa Atlántica suponen un riesgo permanente para el medio ambiente marino. Es importante que se mantenga una vigilancia constante sobre los mismos, para ver cuál es la evolución de toda esa acumulación de basura radiactiva, y por eso tanto el gobierno español como la Comisión Europea deben actuar”
En España, solo hay actualmente siete reactores nucleares operativos. Todos pertenecen a las empresas Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP.
Este es el editorial de la edición de julio de Energías Renovables: La guerra nuclear ya ha comenzado
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Nota. Y un apunte para la historia
El buque Sirius de Greenpeace, junto a barcos gallegos, se enfrentó en la Fosa Atlántica a buques holandeses para que detuvieran sus descargas de bidones radiactivos en septiembre de 1982 (esa fue la primera acción de Greenpeace España, aunque legalmente aún no estaba establecida como organización en el país). Las imágenes de los enfrentamientos (que ilustran esta información) dieron entonces la vuelta al mundo. Greenpeace calcula que la industria vertió 142.000 toneladas de basura nuclear entre los años 40 y 80.
Tras aquella espectacular y muy peligrosa acción (véase la foto que acompaña, de Pierre Gleizes / Greenpeace), el Gobierno holandés anunció la interrupción de los vertidos nucleares al mar. Diez años más tarde, en 1992, se firmó el Convenio para la protección del medio ambiente marino del Atlántico nordeste, prohibiendo el desecho de los residuos nucleares de baja y media intensidad. Un año después, el Convenio de Londres de la Organización Marítima Internacional vetó cualquier vertido radiactivo al mar.
Hace unas semanas, la organización ecologista reclamó a la Unión Europea y al Gobierno español "que asuman las investigaciones para determinar el estado de los 220.000 bidones con residuos radiactivos que hay en la Fosa Atlántica". Lo hizo a raíz "de los estudios del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (Centre national de la recherche scientifique) a bordo del buque oceanográfico L’Atalante, que ha sacado a la luz 1.000 bidones".
