Alianza Verde rechaza la nueva propuesta del gobierno, que hoy se ha hecho pública en los medios, de abrirse a revisar el calendario de cierre nuclear si no encarece el recibo, y llevará al Congreso la petición de que se publiquen las cartas entre el Miteco y las empresas eléctricas. En este sentido, desde Alianza Verde piden conocer el contenido de ese "intercambio epistolar" entre la vicepresidenta Aagesen y los CEOs de Iberdrola y Endesa, ya que "no estaríamos ante un cruce privado de mensajes", según denuncian desde la formación ecologista, sino "una hipoteca en términos de seguridad".
A este respecto, el Gobierno ha asegurado que "no hay negociación abierta ni cambio de posición de ninguna de las partes" respecto al futuro de las centrales nucleares en España, ya que "ninguna de las empresas ha trasladado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que pretenda renunciar a sus peticiones iniciales". El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) recibió en el mes de junio una carta relativa a la prolongación de la vida útil de varias centrales nucleares de Endesa e Iberdrola (no la suscriben Naturgy ni EDP, las otras dos compañías firmantes del Protocolo de cierre de 2019). La carta es una declaración de intenciones, en ningún caso una petición formal, según informa el ministerio, "que plantea modificar el vigente marco normativo de las centrales, en perjuicio de consumidores y ciudadanos, al reducir la tributación de las instalaciones y otras medidas económicas".
Para Juantxo López de Uralde, coordinador federal de Alianza Verde, "no se entiende la postura del Ministerio de Transición Ecológica, salvo en una lógica de cesión constante ante el oligopolio. Existe un calendario de cierre y el gobierno debe respetarlo, no poner condiciones para revisarlo. La energía nuclear no es limpia, ni segura ni barata, y si el gobierno ha cambiado su posición sobre esta energía, debe explicarlo, no intercambiar cartas con los CEOs de las empresas". Además, señala que "es falso que no fuese a encarecer el recibo, porque además del coste económico, existe un coste en términos de seguridad. Los residuos nucleares no desaparecen. ¿Quién se ocupa de los bidones radiactivos de la costa gallega? Nadie".
