La reunión fue moderada por Ignacio Santos, investigador asociado del Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación de la Universidad Complutense de Madrid, quien, en las presentaciones de ambos conferencistas, también dejó caer que, citando fuentes del propio Banco Mundial, “en materia de cooperación y cambio climático los montos deberían ser diez veces mayor”.
Por su parte, John Nash se centró en el desarrollo con menos emisión de carbono y cuáles deberían ser las respuestas latinoamericanas al desafío del cambio climático.
Especial énfasis puso en asegurar que los recursos hídricos son los que más rápidamente podrían encararse en la región gracias a lo extenso y profuso de sus fuentes de agua dulce.
También se refirió a una serie de proyecciones que alertan sobre la posibilidad del aumento de la temperatura y cómo eso afectaría negativamente, tanto en desastres naturales, como en la mayor incidencia de enfermedades tropicales.
Asimismo planteó cómo se vería afectada la agricultura en distintas zonas de la región, ya sea por la falta de lluvias en México, América Central, Brasil, Bolivia y Chile, como el aumento de las mareas por el deshielo de las masas polares y su incidencia en los ecosistemas pantanosos.
A su turno, Augusto de la Torre refirió que tres criterios deben tenerse en cuenta a la hora de encarar la solución de las emisiones de carbono: efectividad, eficiencia y equidad.
Tal vez el punto más interesante en lo que se refiere a la cuestión de las renovables lo dio al citar una serie de puntos que hacen a un medioambiente “amigable”. Estos son: mecanismos de apoyo a la deforestación evitada, el reconocimiento del potencial hidroeléctrico con bajo potencial social y ambiental, y la reducción de barreras al comercio internacional de biocombustibles.
