Llegó el 20D y volvió a ganar el bipartito: 50,73% de los votos; 213 diputados (123 para el Partido Popular, PP; 90 para el Partido Socialista, PSOE). Pero también ganaron las fuerzas emergentes, que aquel domingo del mes de diciembre pasaron de cero a cien (a 109 escaños, para ser exactos) en apenas once horas (las que estuvieron abiertos los colegios electorales). Y pasaron de cero a cien en solo unas horas porque, invisibles cuatro años atrás, Podemos y Ciudadanos se convirtieron en esas once horas del 20D en lo que las encuestas en buena medida vaticinaban: tercera (69 escaños) y cuarta fuerza política (40). Además, el 20D alumbró en la Carrera de San Jerónimo más diputados independentistas (catalanes) que nunca jamás (hasta 17); seis nacionalistas vascos (del PNV); dos abertzales (de EH Bildu); y una representante de Coalición Canaria.
¿Y en la acera de enfrente?
Pues, en la acera de enfrente, fueron varios los batacazos. Izquierda Unida, que se presentaba bajo la marca Unidad Popular, se disolvió en toda España (en toda, menos en Madrid, donde logró sus dos únicos asientos: Alberto Garzón y Sol Sánchez). UPyD no logró ni un solo escaño y se quedaron fuera también el Bloque Nacionalista Galego (tras veinte años de presencia en el Congreso) y Geroa Bai, la fuerza de Uxue Barkos, actual presidenta de Navarra. El 26,80% de los ciudadanos con derecho a voto no ejerció ese derecho (pues hasta 9.280.429 personas se abstuvieron) y hubo más de 400.000 votos que no sumaron ni restaron: 226.994 nulos (0,90%); y 187.766 votos en blanco (0,75%). En resumen, que el 20D votó el 73,20% de los ciudadanos y ciudadanas con derecho a hacerlo.
¿Y qué pasó después?
Pues después se sucedieron las reuniones y las cenas (discretas algunas, otras no), las ruedas de prensa (unas, serenas; las otras, tensas), las negociaciones (que acabaron en humo), las comparecencias (y los correspondientes titulares de prensa), las declaraciones, los desencuentros y, por fin, nueva convocatoria de elecciones. Por el camino (seis meses han transcurrido) ha quedado el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, empapelado en clave Panamá, mientras en ruta sigue su compañero de partido, el incombustible comisario de Acción por el Clima y la Energía, Arias Cañete, el hombre que se comía los yogures caducados e imaginaba trasvases por cojones, el hombre que está casado con una mujer que por lo visto tiene ciertos intereses -también en el Caribe-, pero no los suficientes, parece ser, como para que siga el Camino Soria.
El caso es que el domingo que viene hay elecciones
Y conviene quizá hacer repaso de lo que ha sido la que podríamos denominar la legislatura más larga de toda la democracia. ¿Algún dato, para empezar? La patronal de las energías renovables denuncia que, durante la última legislatura -prorrogada hasta hoy, tras el fracaso del 20D-, el sector ha perdido 51.100 empleos, hasta caer a los 70.750. Entre el uno de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2015 (último dato cerrado disponible) se han instalado 850 megavatios renovables (lejísimos pues de los 6.800 megas de la legislatura anterior). Más aún: en 2015, solo se instalaron, según Red Eléctrica de España, cuatro megas minihidráulicos (las cifras menos dramáticas del primer bienio responden a la inercia que el sector traía de atrás). El déficit de tarifa ha engordado, en esta legislatura, en 9.000 millones de euros, según la Comisión Nacional de la Competencia.
Y, ahora, volvemos al principio
Dicen que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir sus errores; dicen que errare humanum est; y dicen también que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Dicen todo eso y, seguramente, en muy gran medida, dicen verdad. Por eso, hemos querido repasar hoy, vísperas de las elecciones generales -tal y como hicimos en la víspera del 20D- una legislatura que al final ha acabado siendo la más larga de toda la democracia (las fechas oficiales de su principio y su final son el 13 de diciembre de 2011 y el 12 de enero de 2016). Energías Renovables repasó en fin, en vísperas del 20D, los cuatro años de la X Legislatura, la que presidiera Mariano Rajoy, y hoy volvemos a traer aquí aquellos resúmenes. Porque errare humanum est, y porque, probablemente, perseverare diabolicum (equivocarse es humano; caer en el mismo error es diabólico; la frase -errare humanum est, sed perseverare diabolicum- es atribuida a Séneca.
Año I de la X Legislatura
Año II de la X Legislatura
Año III de la X Legislatura
Año IV de la X Legislatura
