Ontario planea cerrar en 2014 todas sus plantas de energía alimentadas a carbón, una decisión inédita en América del Norte. En consecuencia, debe entenderse en ese contexto el estímulo dados a las renovables.
La llamada Green Energy Act (Ley de Energía Verde) contempla un programa Feed-In-Tariff, que permite a las empresas de cualquiera de las ramas de la renovables (solar, eólica, hidráulica, biomasa, biogás y gas de relleno sanitario) vender energía a la red eléctrica a precios fijados.
También se implementará la llamada Renewable Energy Facilitation Office (REFO), una agencia administrativa que prestara ayuda a que proyectos pueden estar rápidamente en funcionamiento.
Otra de las medidas que hace prever un boom en el desarrollo fotovoltaico es la liberar la instalación en los tejados de los edificios y casas. Ontario pagará 0,69 dólares (0,47 euros) por kWh durante 20 años a la energía así generada, siempre y cuando sean instalaciones de menos de 10 kW.
La ley garantiza que sean producidos al menos el 25 % de los proyectos eólicos y el 50 % de los de energía solar. Estos requisitos se incrementarán en 2011 para la solar y en 2012 para la eólica.
Además de ser la segunda provincia más grande de Canadá, detrás de Quebec, es la más poblada del país, con cerca de un tercio de la población total, con ciudades como, Toronto, la ciudad más poblada, y Otawa, la capital canadiense.
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