La inteligencia artificial se ha convertido en el motor de una nueva ola de inversión global. El desarrollo de modelos cada vez más potentes exige enormes capacidades de procesamiento y almacenamiento, lo que ha desencadenado un auténtico boom de construcción de centros de datos en todo el mundo. Pero según un análisis realizado por XDI, una organización especializada en riesgo climático físico que , que ha examinado más de 2.500 centros de datos previstos en todo el mundo, parte de esta expansión podría estar ignorando factores que serán determinantes para la viabilidad de estas infraestructuras en las próximas décadas.
EE.UU. Asia y Europa
Tras examinar hasta 2.595 centros de datos planificados a nivel mundial, los autores del informe han concluido que el 6% de ellos, es decir, 154 instalaciones, ya pueden considerarse de alto riesgo climático bajo estándares básicos de resiliencia. La situación es especialmente preocupante en Estados Unidos, donde se concentra casi la mitad de estos activos vulnerables. Estados como Oklahoma, Luisiana o Kansas destacan por la elevada exposición de sus proyectos a fenómenos climáticos extremos.
Asia tampoco sale indemne. El Sudeste Asiático figura como la región más expuesta, con uno de cada cinco centros de datos proyectados clasificados en categorías de alto riesgo. Vietnam y Tailandia encabezan la lista de países con mayores probabilidades de sufrir daños físicos derivados de inundaciones, tormentas o eventos meteorológicos severos.
Europa, aunque parte de una situación relativamente más favorable, tampoco está a salvo. El informe estima que el continente podría experimentar un aumento del 289% en el riesgo medio de daños físicos para finales de siglo. Francia, que en 2025 atrajo 69.000 millones de dólares en inversión extranjera para centros de datos, aparece entre los mercados más expuestos, con más de una cuarta parte de las instalaciones analizadas clasificadas como de alto riesgo.
Centros de datos en España
España destaca en el informe como uno de los países con mayor riesgo de interrupción operativa debido al calor extremo, un desafío que afecta a la continuidad de los servicios más que a la estructura física de los edificios. Por ejemplo, el informe revela que más del 75% de los centros de datos planeados en España se clasifican hoy en la categoría de alto riesgo por calor, con una proyección de que esta vulnerabilidad escale de forma muy rápida en el tiempo.
De hecho, regiones como la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha han sido identificadas entre los 30 puntos críticos mundiales por este factor, y la infraestructura circundante (redes eléctricas y de agua) del país enfrenta riesgos de interrupción sustancialmente mayores que los propios centros, lo que podría generar fallos en cadena.
En cuanto al daño físico directo a las instalaciones, España ocupa el puesto 25 a nivel mundial, con una inversión extranjera prevista de 9.000 millones de dólares para 2025. Aunque solo el 3% de los 67 activos analizados se consideran de alto riesgo para 2026, se espera que el riesgo de daños aumente un 181% para finales de siglo, impulsado principalmente por las inundaciones costeras.
El informe también indica que, a nivel regional, la Comunidad Valenciana presenta un 33% de sus centros planeados en situación de alto riesgo por inundación costera, mientras que en la Comunidad Foral de Navarra el 20% de las instalaciones se ven amenazadas por inundaciones de aguas superficiales. No obstante, el informe señala que la aplicación de estándares de construcción de alta resiliencia podría reducir el riesgo nacional al 1%.
Refrigeración en la era del calor extremo
Pero la amenaza no se limita a inundaciones o tormentas. El calor extremo emerge como uno de los mayores desafíos para la infraestructura digital. Los centros de datos dependen de sistemas de refrigeración permanentes para evitar el sobrecalentamiento de miles de servidores. Cuando las temperaturas se disparan, aumentan los costes energéticos y el riesgo de interrupciones operativas.
Por ello, España figura entre los países con mayor exposición a este problema, junto con Brasil, India, México e Indonesia, donde más del 75% de los activos analizados presentan niveles elevados de riesgo.
Además, los expertos alertan de un factor habitualmente infravalorado: la dependencia de infraestructuras externas. La resiliencia de un centro de datos no depende únicamente de la solidez de sus edificios, sino también de la estabilidad de las redes eléctricas, el suministro de agua, las telecomunicaciones y las cadenas logísticas que los sostienen. De hecho, un análisis complementario realizado por XDI en Europa concluyó que las pérdidas de productividad pueden multiplicarse por diez cuando se consideran estos riesgos indirectos.
Aun así, los autores del informe lanzan un mensaje de optimismo. A diferencia de otras infraestructuras ya construidas, la mayoría de estos centros de datos siguen en fase de planificación. Eso ofrece una oportunidad única para corregir el rumbo mediante una mejor selección de emplazamientos, estándares de ingeniería más exigentes e inversiones en resiliencia climática. En la carrera por liderar la inteligencia artificial, el verdadero desafío ya no es solo construir más rápido, sino construir mejor.
