La nueva medida, denominada "Iniciativa para unos mejores edificios", ha sido presentada en la Universidad de Pensilvania por el propio presidente y forma parte del programa "Homestar", que la Administración Obama impulsó el pasado año con la intención de mejorar la eficiencia energética de la infraestructura fija de las casas, que representa aproximadamente el 40% del consumo total de energía en los Estados Unidos. Durante la presentación, Obama señaló que la eficiencia energética de los edificios es una de las maneras "más rápidas, más fáciles, y más baratas" de ahorrar dinero, además de que contribuye "a combatir la polución y a crear trabajos en este país".
La iniciativa se financiará mediante las devoluciones fiscales -más de 3.000 dólares- que el Gobierno federal ofrecerá a los propietarios que conviertan sus casas en hogares energéticamente más eficientes. Asimismo, el dinero que las compañías norteamericanas se ahorren cada año en energía, podrá ser usado para hacer crecer su negocio o para crear nuevos puestos de trabajo. Como ejemplo del impacto que podrá tener esta nueva medida, Obama eligió uno de los símbolos de Estados Unidos, el Empire State de Nueva York. El edificio está siendo sometido actualmente a obras de mejora que permitirán reducir su consumo energético. Esta inversión económica, que según el presidente de EEUU "se amortizará rápidamente", permitirá a sus propietarios ahorrarse unos 4,4 millones de dólares anuales por costes de energía.
El jefe de la Casa Blanca aprovechó para remarcar la importancia de la innovación para que "América gane su futuro en el próximo siglo", y advirtió que ésto sólo será posible si "entendemos que muchos de los más prometedores avances están ocurriendo en el campo de las energías limpias y su tecnología", apostando una vez más por las energías renovables para salir de la crisis.
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