Basándose en la experiencia sobre el tema de Estados Unidos, Australia y países de Europa, Aneel estudia básicamente tres mecanismos de incentivos: la creación de una tarifa especial (Feed-in), más ventajosa para la compra de los excedentes producidos por la generación de las plantas; cuotas de energía que deben ser compradas en las unidades de generación distribuida obligatoriamente por los distribuidores; y la adopción del sistema de medición de energía neta inyectada en la red de distribución, que permite al generador obtener crédito en su generación de energía cuando ella fuera mayor que el consumo en un mes determinado.
Según datos de la Asociación de Industriales de Cogeneración de Energía de Río de Janeiro (Cogen-Rio), actualmente hay entre los asociados a la entidad una pérdida causada por la renuncia de los excedentes de producción de alrededor de 76.400 MWh al año. "Las empresas eléctricas son hostiles a la cogeneración. Esto es una pérdida para el país”, dice el superintendente de la asociación, Osorio de Brito.
En la actualidad, el país ofrece diferentes incentivos para las pequeñas centrales hidroeléctricas, eólicas y plantas de biomasa con una capacidad de 30 MW, como la exención de tarifas de distribución y transmisión para estos proyectos.
Sin embargo, los generadores pequeños -por lo general vinculados a la red de baja tensión de los distribuidores- han enfrentado obstáculos técnicos, reglamentarios y jurídicos para la viabilidad económica de los proyectos.
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