A la firma del nuevo contrato de financiación llevado a cabo en Bruselas, asistieron todos los embajadores de los países latinoamericanos, excepto Nicaragua -que, por motivos de agenda, suscribirá el texto a finales de septiembre- y Honduras, que no fue invitado.
Como se sabe, en junio pasado el presidente constitucional Manuel Zelaya fue depuesto por un golpe de Estado. Una de las consecuencias internacionales involucró la suspensión de todas las ayudas bilaterales de la UE a Tegucigalpa, y la reducción a su mínima expresión a los contactos con el actual gobierno de facto que preside Roberto Micheletti.
Un responsable de la Comisión Europea declaró que “esperamos que un representante con el debido mandato pueda firmar” el nuevo convenio, que involucra a 68 comunidades hondureñas, “antes del 31 de diciembre, para que pueda beneficiarse del monto adicional de este programa innovador”. De no ser así, habrá comunidades que “recibirán 0,0 %” de la ayuda prometida.
Al riesgo de que se suspenda este programa de ayuda a Honduras, se suman los montos ya congelados tras el golpe de Estado. Se trata de 223 millones de euros (324 millones de dólares) prometidos por la UE para el periodo 2007-2013, de los que por ahora desembolsó menos del 30 %.
En tanto, el embajador de Bolivia ante la UE, Christian Inchauste, ha asegurado que “Euro-solar ha tenido mucho éxito en América Latina. Para el gobierno boliviano es un proyecto prioritario porque permite conectar a la electricidad comunidades completamente aisladas”. Bolivia recibe el 10 % del presupuesto total y la ampliación del contrato de financiación ha permitido que en ese país el número de comunidades beneficiarias aumente de 40 a 59.
El programa Euro-Solar
La Unión Europea lo lanzó en 2007, con el que se prevé llegar a 300.000 personas de 600 comunidades rurales pobres, sin acceso a la red nacional de electricidad, y suministrársela a través de fuentes renovables.
Originalmente, el proyecto contaba con un presupuesto de 43,5 millones de dólares (30 millones de euros) en sus inicios, de los cuales un 80 % era una contribución de los países europeos y el resto por los países latinoamericanos.
En 2008, una revisión al alza llevó a la Comisión Europea a pedir un esfuerzo suplementario a los Estados miembros de la UE, que accedieron a desembolsar 6,8 millones de dólares (4,7 millones de euros) más.
Más información:
www.programaeuro-solar.eu
