La expansión mundial de las energías renovables continúa batiendo récords, aunque el ritmo actual sigue siendo insuficiente para alcanzar los compromisos acordados en la COP28, según una nueva evaluación publicada por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la Presidencia turca de la COP31 y la Global Renewables Alliance (GRA) -que es una coalición internacional que agrupa a organizaciones y empresas de distintas tecnologías para impulsar el despliegue renovable- durante la Semana del Clima de Nueva York.
El informe, titulado 'Cumplimiento del consenso de los EAU: Seguimiento del progreso hacia la triplicación de la capacidad de energía renovable y la duplicación de la eficiencia energética para 2030' calcula que la capacidad renovable mundial deberá alcanzar los 11,2 TW en 2030, lo que obliga a instalar durante los próximos cinco años más potencia renovable que en todos los años anteriores juntos, pese al máximo histórico registrado en 2025.
Redes y almacenamiento, los principales cuellos de botella
IRENA identifica las redes eléctricas, el almacenamiento, la inversión y la electrificación como algunos de los principales obstáculos para acelerar la transición, y estima que será necesario invertir cerca de un billón de dólares anuales en redes entre 2026 y 2030, más del doble de los niveles registrados en 2025.
El organismo reclama, además, ampliar las baterías y otras tecnologías de flexibilidad, al considerar que el crecimiento de la generación renovable tendrá que ir acompañado de sistemas capaces de garantizar el equilibrio entre producción y demanda.
El coste de las baterías, de hecho, cayó un 30% entre 2024 y 2025 y acumula una reducción del 95% desde 2010, una evolución que está favoreciendo la combinación de instalaciones solares con almacenamiento.
Estas soluciones híbridas ya representaron aproximadamente una cuarta parte de la nueva capacidad solar a gran escala puesta en funcionamiento en todo el mundo durante 2025, según el informe.
La eficiencia energética también se queda atrás
El documento advierte de que el desafío no se limita a la instalación de nueva potencia renovable, ya que la intensidad energética mundial mejoró alrededor de un 2% en 2025, frente al 4% necesario para cumplir el compromiso de duplicar el ritmo de mejora de la eficiencia energética acordado en la COP28.
El director general de IRENA, Francesco La Camera, señala que la expansión renovable todavía puede cerrar la brecha de aquí a 2030, aunque alerta de que la demanda eléctrica está aumentando más rápido de lo previsto y de que la infraestructura de las redes no ha seguido el ritmo del despliegue renovable.
La electrificación se perfila por ello como otra de las prioridades de la próxima COP31, cuya Presidencia plantea elevar hasta el 35% la proporción de electricidad sobre el consumo final mundial de energía en 2035, con especial atención a los edificios, el transporte y la industria.
Solar y eólica ganan peso en el sistema mundial
Además, IRENA prevé que las renovables variables, principalmente la solar y la eólica, puedan superar conjuntamente la capacidad instalada de los combustibles fósiles antes de 2030 y representar alrededor del 62% de toda la potencia eléctrica mundial, frente al 35% registrado en 2025.
En este contexto, la energía solar seguirá desempeñando un papel especialmente relevante, después de encadenar nuevos récords de instalación por todo el planeta y convertirse, según el organismo, en uno de los principales motores de la transición energética mundial.
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