Así lo señala el informe 'Cuentas medioambientales. Cuenta de Emisiones a la Atmósfera', el cual señala que desde 2008 —primer año con registros comparables— las emisiones se han reducido un 32,4%, aunque el avance de los últimos ejercicios sugiere un estancamiento en el ritmo de mejora.
Recordar que en España quedan operativas cuatro centrales térmicas de carbón (Aboño y Soto de Ribera en Asturias, Los Barrios en Cádiz y Es Murterar en Mallorca), aunque todas están en proceso de cierre o transformación hacia otras energías, ya que el carbón es el combustible fósil más contaminante y la principal fuente de emisiones de CO2 antropogénicas.
Por sectores, los hogares fueron responsables del 22,9% de las emisiones, la industria manufacturera del 23,8% y la agricultura, ganadería, selvicultura y pesca del 16,6%. El suministro de energía eléctrica y gas fue la única rama que logró un descenso significativo, del 10,3%, mientras que los servicios de transporte y almacenamiento registraron el mayor aumento, con un 4,8% más de emisiones.
Por tipos de gas, el dióxido de carbono (CO2), el principal contribuyente al cambio climático, se redujo un 0,5%, y el metano (CH₄) bajó un 0,8%, mientras que el óxido nitroso (N₂O) creció un 2,2%. La industria manufacturera generó las mayores emisiones de CO₂ (62,8 millones de toneladas), seguida por los hogares (61,9 millones) y los servicios de transporte y almacenamiento (38 millones). En cambio, la agricultura y la ganadería concentraron la mayor parte de las emisiones de metano (62,9%) y de óxido nitroso (73,7%).
El informe también analiza otros contaminantes atmosféricos con impacto ambiental. Los gases precursores del ozono troposférico descendieron un 3,2%, los gases acidificantes un 2,2%, y las partículas finas (PM2,5) bajaron un 0,8%. La agricultura y la ganadería lideraron las emisiones de estos compuestos, seguidas de la industria manufacturera y los hogares.
El estancamiento de las cifras llega en un momento clave para los compromisos climáticos de España, que debe acelerar su ritmo de reducción para cumplir con los objetivos europeos de neutralidad de carbono antes de 2050.
