La neutralidad climática de la UE en 2050 es una obligación legal para todos los Estados miembros establecida en la Ley del Clima de la UE, norma que también incluye la obligación de reducir, como mínimo, un 55% las emisiones netas de gases de efecto invernadero en la UE para 2030, comparado con los niveles de 1990.
Establecer un objetivo climático ambicioso para 2040 es clave para que la UE cumpla sus compromisos internacionales, que se debaten en la 30ª conferencia de la ONU sobre cambio climático (COP30), del 10 al 21 de noviembre en Belém (Brasil). Una delegación del Parlamento participará del 17 al 21 de noviembre.
El apoyo parlamentario llega tras debatirse la propuesta de la Comisión para actualizar la Ley del Clima de la UE e introducir un objetivo intermedio vinculante. Los eurodiputados coinciden en que la transición verde puede reforzar la competitividad económica de la UE, y defienden un marco más flexible para que los países alcancen sus metas de reducción.
El texto aprobado permite que, a partir de 2036, hasta cinco puntos porcentuales del recorte de emisiones puedan lograrse mediante créditos internacionales de carbono procedentes de países socios, siempre que cumplan estándares de calidad estrictos. La cifra supera la propuesta inicial de la Comisión, que fijaba el tope en tres puntos. Además, el Parlamento respalda que las eliminaciones permanentes de carbono dentro de cada Estado puedan utilizarse para compensar emisiones difíciles de reducir en el sistema de comercio de emisiones europeo.
Entre los ajustes destacados, el pleno apoya retrasar hasta 2028 la entrada en funcionamiento del ETS2, el nuevo mercado de carbono que abarcará las emisiones domésticas y del transporte por carretera. Los Estados miembros habían solicitado posponerlo un año para dar más margen a hogares y empresas.
El Parlamento propone también que la Comisión realice una evaluación del progreso cada dos años. Ese examen deberá tener en cuenta los avances científicos, el desarrollo tecnológico, la competitividad internacional, el estado de las eliminaciones netas de carbono y la evolución del precio de la energía. En función de las conclusiones, Bruselas podría plantear cambios en la Ley del Clima, desde revisar el objetivo de 2040 hasta reforzar medidas de apoyo destinadas a proteger a la industria europea y garantizar la cohesión social.
La votación se saldó con 379 apoyos, 248 votos en contra y 10 abstenciones. Con este mandato, el Parlamento está listo para iniciar las conversaciones con los gobiernos europeos, que deberán acordar la versión definitiva de la nueva hoja de ruta climática. La discusión promete ser exigente, pero también abre un espacio para repensar cómo se construye una Europa más limpia y más competitiva.
