La investigación desarrollada por las organizaciones de consumidores durante el último año analizó las páginas web y materiales promocionales de diversas compañías energéticas para identificar el uso de afirmaciones medioambientales potencialmente engañosas. Los resultados están respaldados por un estudio de la Universidad KU Leuven, que evaluó la legalidad de estas prácticas conforme a la normativa europea de protección al consumidor.
En España, la CECU ha trasladado la denuncia a la Dirección General de Consumo contra empresas como TotalEnergies, Naturgy, Pepe Energy, Yoigo, Audax Renovables y Jazztel. El objetivo es que las autoridades investiguen prácticas publicitarias que podrían inducir a error a los consumidores en un momento en que la demanda de energía limpia y sostenible no deja de crecer.
Uno de los principales problemas detectados es el uso de mensajes genéricos asociados a la sostenibilidad, como "soluciones sostenibles" o "líderes en la transición energética", acompañados de imágenes de aerogeneradores, árboles o paneles solares. Según las asociaciones, estas campañas trasladan la idea de que las compañías están impulsando activamente el desarrollo de las energías renovables, cuando una parte importante de su negocio continúa dependiendo de los combustibles fósiles.
Las organizaciones también cuestionan las afirmaciones basadas en compensaciones de carbono. Algunas empresas promocionan servicios o contratos energéticos como neutros en emisiones gracias a inversiones en proyectos de reforestación o conservación ambiental. Sin embargo, los denunciantes recuerdan que estas iniciativas no eliminan las emisiones generadas por el uso de combustibles fósiles y que la nueva legislación europea limita expresamente este tipo de mensajes.
Otro de los focos de la denuncia son los compromisos de neutralidad climática o emisiones netas cero anunciados por algunas grandes energéticas mientras continúan desarrollando actividades relacionadas con la extracción y comercialización de petróleo y gas. Para BEUC, estos objetivos a largo plazo pueden generar una percepción errónea sobre la velocidad real de la transición de estas compañías hacia modelos basados en energías renovables.
La organización también critica las campañas que presentan el gas natural como una energía "limpia" o adecuada para la transición energética. Aunque emite menos dióxido de carbono que otros combustibles fósiles al quemarse, recuerdan que las fugas de metano asociadas a su producción y transporte tienen un elevado impacto climático.
Las asociaciones de consumidores advierten de que estas prácticas no solo perjudican a quienes buscan contratar energía realmente renovable, sino que también ralentizan la transición energética. Según una encuesta de BEUC, el 79% de los ciudadanos europeos afirma haber intentado reducir su huella ambiental y presta cada vez más atención a las credenciales ecológicas de las empresas.
"Los consumidores necesitan información clara para distinguir qué proveedores están abandonando realmente los combustibles fósiles y cuáles solo proyectan una imagen verde", señala Agustín Reyna, director general de BEUC. Para las organizaciones denunciantes, combatir el greenwashing es una condición indispensable para acelerar la implantación de las energías renovables y garantizar que la transición energética avance con transparencia y credibilidad.
