La acción se ha materializado con el envío de una carta a los 80 mayores inversores del banco en vísperas de su Junta General de Accionistas, celebrada el pasado viernes. En ella, las organizaciones apelan directamente a la responsabilidad de quienes tienen capacidad de influir en la estrategia del grupo financiero, al que acusan de alejarse de una transición energética real.
Según denuncian, el Santander ha eliminado restricciones previas a la financiación de sectores como el petróleo, el gas e incluso el carbón, debilitando así sus políticas ambientales. Este giro, advierten, contrasta con el discurso público de la entidad, que mantiene su compromiso con la sostenibilidad y la acción climática.
Las cifras refuerzan las críticas: entre 2021 y 2024, el banco habría destinado más de 48.000 millones de dólares al sector de los combustibles fósiles, situándose entre las entidades financieras que más financian esta industria a nivel global. Para las organizaciones firmantes, esta contradicción no solo agrava la crisis climática, sino que también expone al banco a crecientes riesgos reputacionales, regulatorios y financieros.
"El Santander es el banco español que más está invirtiendo en combustibles fósiles en América Latina y el Caribe", señalan desde los colectivos, que vinculan estas inversiones con impactos como el deterioro ambiental, conflictos sociales y vulneraciones de derechos humanos.
Las organizaciones alertan de que estas operaciones tienen consecuencias graves sobre ecosistemas, biodiversidad y comunidades locales, ya que entre los proyectos señalados figuran iniciativas energéticas como desarrollos de gas en México y Estados Unidos, infraestructuras petroleras en Argentina o actividades extractivas en la región amazónica.
Ante este escenario, los colectivos reclaman a los accionistas que exijan medidas concretas al banco, como el fin de la financiación de nuevos proyectos de petróleo y gas, la recuperación de restricciones en el sector del carbón y la adopción de objetivos climáticos verificables alineados con los compromisos internacionales.
"La entidad está utilizando el dinero de sus clientes para sostener actividades que impulsan la destrucción del planeta", denuncian, subrayando que los efectos del cambio climático -como inundaciones, incendios o sequías- ya están afectando a los propios clientes e inversores.
La campaña también ha tomado las calles de Madrid, donde un autobús con mensajes críticos ha recorrido la ciudad para visibilizar la denuncia. A ello se han sumado acciones simbólicas protagonizadas por activistas disfrazados de dinosaurios y orangutanes, con las que buscan reforzar la presión social durante la celebración de la junta.
Con estas iniciativas, las organizaciones pretenden situar el debate sobre la responsabilidad financiera en el centro de la agenda pública y forzar una respuesta del banco ante lo que califican como un "deterioro" de sus políticas climáticas.
