El EBITDA es una especie de lupa para ver cómo respira una empresa sin el ruido de fondo. Sus siglas vienen del inglés 'Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization', que en español siginica 'ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones'.
Cuando una compañía lo calcula, está diciendo: "Esto es lo que genero con mi actividad pura y dura, antes de que entren en juego decisiones financieras, fiscales o contables". Es útil porque permite comparar empresas muy distintas entre sí, o ver si el negocio funciona de verdad o solo parece funcionar debido a trucos contables o deuda barata.
En el ecosistema empresarial, el EBITDA funciona un poco como medir la potencia del motor sin abrir el capó: no lo explica todo, pero da una idea clara de si la máquina está empujando con fuerza.
Pues bien, el beneficio neto ajustado se situó en 472 millones de euros y el flujo de caja de operaciones alcanzó los 1.131 millones, un nivel que ha permitido financiar su plan estratégico sin comprometer el balance ni la política financiera conservadora. Las inversiones sumaron 757 millones, con más de la mitad destinadas a proyectos de transición energética, entre ellos la futura planta de biocombustibles de segunda generación en Huelva.
La deuda neta se situó en 2.328 millones de euros al cierre del periodo, reduciéndose respecto al semestre anterior gracias a la fuerte generación de caja del tercer trimestre. Esta mejora permitió rebajar el ratio deuda neta/EBITDA de 1,9x a 1,7x. Ese desempeño se acompañó de avances estratégicos como la incorporación de Moeve a Avelia, la principal plataforma blockchain para los combustibles sostenibles de aviación (SAF), y nuevos acuerdos para el desarrollo de combustibles sostenibles y proyectos de e-SAF.
En el tercer trimestre, Moeve obtuvo un EBITDA CCS ajustado de 459 millones de euros, un incremento destacado frente a los 383 millones del mismo periodo de 2024. La mejora vino respaldada por mayores márgenes de refino y una elevada utilización de sus instalaciones, que compensaron la debilidad del negocio químico. El flujo de caja operativo alcanzó 479 millones, un 52 % más interanual, y las inversiones ascendieron a 255 millones, con un 54 % orientado a la transición energética y al avance de los proyectos de 2G e IPA en Huelva.
Por divisiones, Energía fue el motor del trimestre, con un EBITDA de 411 millones, impulsado por márgenes de refino sólidos y una demanda global firme. Química retrocedió hasta los 31 millones por la caída en los márgenes del fenol, mientras que Exploración y Producción registró 61 millones en un entorno de precios del crudo más bajos.
A lo largo del trimestre, la compañía también reforzó su presencia en biometano mediante un acuerdo con ID Energy Group, impulsó la red de estaciones Ballenoil —que ya suma 350 puntos— y se integró en la Global Renewables Alliance, intensificando su apuesta por la transición energética a escala internacional.
El cierre del periodo confirma la hoja de ruta marcada por Moeve: un crecimiento sostenido, inversiones enfocadas en la energía limpia y una estructura financiera cada vez más robusta. En el horizonte inmediato, la compañía prevé continuar ampliando su papel en los combustibles sostenibles y las renovables, áreas llamadas a definir el futuro del sector energético europeo.
