La convocatoria está abierta a alumnos de ciencias ambientales, físicas, químicas e ingenierías de todo el territorio nacional, así como a post graduados, doctorandos y estudiantes de máster hasta dos años después de terminar la carrera. Los participantes deberán presentar antes del quince de septiembre de 2011 sus trabajos, que han de ser originales e inéditos, enmarcados dentro de una categoría individual y otra de grupo (hasta tres participantes). Los proyectos se basarán en una memoria de un máximo de 25 páginas de extensión y deben incluir datos referentes al estado del arte, objeto de la innovación, descripción detallada, justificación, originalidad y viabilidad técnica, así como una estimación económica de la implantación del proyecto.
El encargado de fallar dichos premios será un jurado presidido por el director general de Saft Baterías, Joaquín J. Chacón. El jurado estará formado, además, por Enrique Fatás, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid; Luis Muñoz Sebastián, responsable de telecomunicaciones de Iberdrola; Jesús Palma, investigador de Imdea Energía; y María Luisa Soria, secretaria general de Sernauto. Los criterios de designación de ganador son "la adecuación al ámbito de la convocatoria, su carácter innovador, la viabilidad de la propuesta y el interés social de la misma teniendo además en cuenta los aspectos relacionados con medidas de prevención de riesgos laborales y la gestión ambiental".
El primer premio, dentro de la categoría individual, constará de una compensación económica de 2.000 euros y una beca para trabajar durante un año en el Centro Técnico de Baterías Industriales de Saft; la compañía otorgará también un accésit de 1.000 euros. Para la categoría de grupo se otorgará un premio de 3.000 euros. Según el director general de Saft Baterías, Joaquín Chacón, estos premios "son una estrategia que afianza la relación de los centros de estudios y el mundo empresarial, con el fin de potenciar la investigación en la puesta en marcha de soluciones de almacenamiento poco contaminantes que permitan la expansión de sectores tractores en nuestra sociedad".
Las baterías de Saft se emplean en aplicaciones tales como infraestructuras y procesos industriales, transporte, espacio y defensa. Saft se define como "el primer fabricante mundial de baterías industriales de níquel-cadmio y de baterías primarias de litio para múltiples mercados". El grupo presume asimismo de ser "líder europeo en tecnologías especializadas de baterías para el espacio y la defensa". Saft está presente en 18 países y emplea unas 4.000 personas. Tiene 15 plantas de fabricación y una red comercial global. Saft está registrada en el índice SBF 120 del Mercado de Stock de París.
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