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Todo sigue en el aire tras el discurso de Obama

(Luis Merino. Enviado especial. Copenhague)
Se esperaba que su discurso desatascaría por fin la cumbre del clima de Copenhague pero, de momento, no ha sido capaz de hacer el milagro al que aludía en su intervención anterior el presidente de Brasil, Lula da Silva. “No he venido a hablar, vengo a actuar. El mundo debe llegar a un acuerdo, aunque sea imperfecto”, ha dicho Obama.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha enseñado lo que traía debajo del brazo. Y ha resultado bastante decepcionante. La financiación comprometida es la que ya adelantó ayer la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton: 10.000 millones de dólares inmediatos hasta 2012 y una contribución sustantiva a un fondo de 100.000 millones de dólares para 2020. Tampoco ha habido movimientos en cuanto a la reducción de emisiones: un 17% en 2012, sobre los niveles de 2005, que vienen a suponer un 4% sobre las de 1990, el año base que utiliza el Protocolo de Kioto.

Pero Obama ha dejado claras las condiciones que él ve para que se alcance un acuerdo relevante. La primera, que los países ricos deben hacer un esfuerzo “ambicioso de reducción de emisiones. La segunda, que hay que contar con una inspección internacional transparente para verificar las emisiones. Sin esto, “firmar un acuerdo sería firmar papel mojado”. La tercera condición es que tiene que haber un fondo para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático.

Sin duda, los mecanismos de verificación de emisiones se han convertido en una de las principales batallas en la recta final de la cumbre del clima. Y la presión sobre China llega en ese sentido desde todos los frentes.

Pese a todo, optimistas

La ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, ha dicho que “seguimos trabajando con el escenario de un acuerdo. Son momentos tensos pero a lo largo del día lo conseguiremos”. Joan Herrera, portavoz de Iniciativa per Catalunya Verds en el Congreso de los Diputados, que también está en Copenhague, apuntaba que el presidente Zapatero, con el que acababa de charlar esta mañana, “parecía optimista”.

Y es que, más allá de los discursos protocolarios que se celebran en el plenario, se sigue trabajando duro por debajo. España ha estado haciendo labor de zapa con los países del G77 más cercanos, principalmente con Latinoamérica. Diversas fuentes hablan de que se han producido, de hecho, cambios importantes en las posturas de algunos de ellos.

Ayer jueves, viendo el estancamiento en el que se sumía la cumbre, la presidencia danesa decidió trabajar con el núcleo duro de los países más relevantes, junto con la ONU. Los cuatro representantes de la UE en este grupo son Francia, Reino Unido, Alemania y España. Y todos han tenido que trabajar muy duro durante toda la noche para poder presentar un documento a primeras horas de la mañana.

Ese documento parece contener avances significativos, a pesar de que China mantiene posturas “durísimas”. Hasta el punto que se puede decir que si no se estropean las cifras que se están barajando, y que no trascienden, encajarían en lo que está defendiendo la UE.

Por otro lado, el director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, que ayer consiguió entrar en la recepción oficial de los 120 jefes de Estado y desplegar una pancarta en la alfombra roja, sigue detenido y será procesado esta tarde.

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