Actualmente, Brasil tiene sólo dos centrales comerciales de generación de energía a partir de biogás: Bandeirantes (22,4 MW) y San Juan (24,4 MW), ambos en Sao Paulo.
Prometedor futuro
El uso de la energía de la basura es aún pequeño, pero hay nuevas perspectivas para los próximos años. Aprobada el año pasado, la Ley de Residuos Sólidos obliga a los municipios a acabar con los llamados 'lixões' (depósitos de residuos sin ningún tratamiento) para el año 2014, lo que podría fomentar la inversión en plantas de biogás e incineración.
En Río de Janeiro, la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) ya está estudiando la viabilidad de las instalaciones de biogás o incineración. "El momento es muy favorable debido al interés de la empresa privada", dijo a Energías Renovables el investigador de la UFRJ, Luciano Basto.
De acuerdo con Basto, los costes de las plantas de biogás han comenzado a reducirse a partir de 2007, cuando la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) acabó con los aranceles de transmisión y distribución para plantas de generar energía a partir de la basura y las aguas residuales de hasta 30 MW.
Un ejemplo de que ese sector está empezando a atraer a los inversores es la firma finlandesa Pöyry. La empresa desarrolla estudios de viabilidad de proyectos para la incineración de cuatro municipios, incluyendo una planta de 20 MW en Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais.
