El informe, titulado 'Tracking SDG 7: The Energy Progress Report 2026' (Seguimiento del ODS 7: Informe sobre los avances en materia de energía) es una publicación interinstitucional anual que monitoriza el progreso mundial hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7, el cual busca garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos de aquí a 2030. ¿Su objetivo? Proporcionar a la comunidad internacional un panel de control global para registrar los avances en materia de acceso a la energía, eficiencia energética, energías renovables y cooperación internacional para impulsar el ODS 7.
Entrando en materia, los datos más recientes muestran avances desiguales entre regiones, ya que mientras gran parte del mundo se aproxima a la cobertura universal, África subsahariana concentra las mayores carencias: más de 560 millones de personas siguen sin electricidad y alrededor de 970 millones no cuentan con acceso a métodos de cocina limpios. Ante estas cifras, el informe advierte que la electrificación en esta región debe triplicarse para alcanzar la meta global antes de 2030.
Aunque el informe reconoce que la tasa mundial de acceso a la electricidad alcanzó el 92 % en 2024, el ritmo de crecimiento se ha ralentizado considerablemente. En comparación con la década anterior, el avance anual se redujo a la mitad, lo que incrementa el riesgo de incumplir los compromisos internacionales. Además, las zonas rurales son las más afectadas: solo en África subsahariana, el déficit de acceso pasó de 376 millones de personas en 2010 a 447 millones en 2024.
A pesar de este panorama, el informe también destaca señales positivas, entre las que figura el hecho de que las energías renovables continúan expandiéndose y ya generan más del 30 % de la electricidad mundial. Además, la capacidad instalada de generación renovable alcanzó un récord global de 544 vatios por persona. Sin embargo, persisten fuertes desigualdades: los países de ingresos bajos cuentan con apenas 33,6 vatios por habitante, frente a los 1.224 vatios registrados en las economías más desarrolladas.
Otro desafío crucial es la asequibilidad, ya que incluso cuando existe infraestructura eléctrica, millones de familias no pueden asumir los costos de conexión o el pago de servicios básicos. Por ello, los expertos señalan que serán necesarios subsidios focalizados, mecanismos de financiamiento innovadores y soluciones de electrificación de bajo costo para evitar que las poblaciones más vulnerables queden rezagadas.
La financiación internacional tampoco avanza al ritmo requerido. Aunque los recursos públicos destinados a apoyar la energía limpia en países en desarrollo crecieron ligeramente hasta los 24.600 millones de dólares en 2024, los fondos dirigidos a los países menos adelantados cayeron un 11 %, situándose en 3.700 millones de dólares.
Frente a este escenario, organismos internacionales insisten en que acelerar la transición hacia energías renovables y reforzar el apoyo financiero será determinante para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, que busca asegurar la energía asequible y no contaminante. Sin medidas urgentes y coordinadas, millones de personas seguirán excluidas de un servicio esencial para el desarrollo económico y social.
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