La segunda edición de Energías renovables: una perspectiva de género ofrece la evaluación más completa hasta la fecha de la participación de las mujeres en la mano de obra del sector de las energías renovables, así como de las barreras a las que se enfrentan. IRENA insta a adoptar medidas eficaces para abordar la persistente falta de avances y advierte de que, sin una mayor igualdad de género, la transición energética no será justa ni sostenible, con riesgos de escasez de mano de obra y falta de perspectivas diversas.
Los datos muestran que la mayor brecha se da en los puestos de alta dirección, en los que las mujeres solo suponen el 19%. En puestos relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), su porcentaje se sitúa en el 28%. En oficios como instaladores, operadores de maquinaria, electricistas y trabajadores de la construcción, suponen solo el 22%. Done están significativamente mejor representadas e en los puestos administrativos, donde constituyen el 45% de la plantilla.
El director general de IRENA, Francesco La Camera, dice que a pesar de que las mujeres están mas representadas en el sector de las energías renovables que en las industrias de combustibles fósiles, se ha avanzado poco. “El sector aún tiene mucho trabajo por delante. Para aprovechar todo el potencial de la transición energética, las mujeres deben ser reconocidas como socias y líderes en igualdad de condiciones en la configuración de un futuro basado en las energías renovables”.
Barreras sistémicas
El informe de IRENA muestra que a falta de equilibrio de género en el sector se debe a barreras sistémicas que persisten en todas las etapas del desarrollo profesional. Las mujeres siguen enfrentándose a prejuicios y estereotipos culturales cuando se incorporan al mercado laboral; deben hacer frente a retos cada vez mayores para conciliar las responsabilidades profesionales y familiares a lo largo de su carrera; y se enfrentan a prácticas discriminatorias y techos de cristal que dificultan su ascenso a puestos de liderazgo.
El estudio también revela disparidades entre los diferentes tipos de organizaciones. Las empresas privadas, que dominan el sector de las energías renovables, registran los niveles más bajos de participación femenina, con un 25 %. En comparación, las organizaciones no gubernamentales muestran una representación femenina de casi el 48 %, mientras que las instituciones gubernamentales y no comerciales registran un 37 %.
Para atajar este desequilibrio, IRENA aboga por estrategias tanto descendentes como ascendentes, así como por iniciativas transversales para superar las barreras. "Los gobiernos deben hacer cumplir las leyes sobre no discriminación, igualdad salarial y acceso a la educación, al tiempo que incorporan la igualdad de género en las políticas climáticas y energéticas”, se resalta en el informe.
“Los empleadores deben introducir modalidades de trabajo flexibles, prácticas transparentes de contratación y promoción, oportunidades de tutoría y lugares de trabajo seguros y respetuosos. Las instituciones educativas, los sindicatos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales también desempeñan un papel fundamental a la hora de desmantelar los estereotipos, ampliar las oportunidades y exigir responsabilidades a las instituciones”.
“El avance de la igualdad de género en el sector de las energías renovables depende de datos sólidos, intervenciones políticas específicas y la colaboración activa de todas las partes interesadas”, concluye La Camera.
