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La soleada España importa el 70% de la energía que consume

España disfruta de los mejores recursos solares de Europa, pero sigue importando cerca del 70% de la energía que consume. Así se desprende del informe 'Del Shock Fósil a la Soberanía Energética', elaborado por la Fundación Renovables y el Instituto Meridiano, un estudio que confirma que la dependencia de los hidrocarburos limita la autonomía del país frente a las crisis internacionales y sitúa la electrificación de la economía como una cuestión estratégica, más allá de los objetivos climáticos.
La soleada España importa el 70% de la energía que consume

España ha multiplicado su capacidad renovable durante la última década, pero el transporte, la calefacción y buena parte de la industria continúan funcionando con combustibles fósiles importados. Por ello, desde la Fundación Renovables y el Instituto Meridiano advierten de que la verdadera soberanía energética no depende solo de producir electricidad limpia, sino de electrificar la economía a gran velocidad.

Aunque nuestro país es una de las grandes potencias solares de Europa, una realidad incómoda permanece prácticamente intacta: siete de cada diez unidades de energía que consume el país siguen dependiendo del exterior. Petróleo, gas natural y otros combustibles fósiles continúan sosteniendo buena parte del transporte, la calefacción y la actividad industrial, dejando a la economía española expuesta a las turbulencias geopolíticas internacionales.

La advertencia cobra especial relevancia tras el cierre del estrecho de Ormuz en 2026, una crisis que ha vuelto a demostrar hasta qué punto la dependencia de los hidrocarburos sigue condicionando la seguridad energética de Europa.
Según el informe, la única respuesta estructural a esta vulnerabilidad pasa por acelerar la electrificación de la economía, ya que no basta con instalar más energía solar o eólica: es necesario sustituir progresivamente los combustibles fósiles en coches, viviendas e industrias por electricidad generada a partir de fuentes renovables.

Renovables al alza, electrificación estancada
Los autores del estudio señalan que aunque España ha protagonizado una transformación notable en la generación eléctrica renovable, ya que ha duplicado la producción conjunta de energía eólica y solar en la última década, este avance no ha tenido un reflejo equivalente en el consumo energético final.

En concreto, la electricidad representa actualmente alrededor del 22% de toda la energía consumida en el país, una cifra que se ha mantenido prácticamente estancada durante años. El resto sigue dependiendo de productos petrolíferos, gas fósil y otros combustibles. Para los autores del informe, esta es la principal contradicción del modelo energético español: disponer de algunos de los mejores recursos renovables de Europa sin haber conseguido trasladar esa ventaja al conjunto de la economía.

Los tres sectores que frenan la transición
El informe identifica tres grandes áreas donde la electrificación avanza demasiado despacio.

La primera es la movilidad. El transporte concentra el 43% del consumo energético final y genera aproximadamente un tercio de las emisiones nacionales. A pesar del crecimiento del vehículo eléctrico, en 2025 apenas el 0,8% del parque automovilístico español estaba formado por coches totalmente eléctricos.

La segunda gran asignatura pendiente se encuentra en los hogares. La calefacción y el consumo energético residencial representan cerca del 30% de la energía final utilizada en España. Sin embargo, únicamente el 24% de la calefacción doméstica funciona con electricidad, mientras que el resto continúa dependiendo principalmente del gas y otros combustibles fósiles.

La industria constituye el tercer gran desafío. Responsable de cerca del 27% del consumo energético final, mantiene una tasa de electrificación de apenas el 35%, muy lejos de los niveles necesarios para una descarbonización profunda.

Mirar a Escandinavia para aprovechar el sol español
Una de las conclusiones más paradójicas del estudio es que España debería inspirarse en los países nórdicos para acelerar su transición energética. Mientras España disfruta de uno de los mayores niveles de irradiación solar del continente, Noruega, Suecia o Finlandia han logrado avances muy superiores en electrificación. De hecho, Noruega se ha convertido en el ejemplo más citado. En 2025, prácticamente el 98% de los nuevos turismos vendidos eran eléctricos. En España, esa cifra apenas alcanzó el 8,8%.

La diferencia también es evidente en el ámbito de la climatización. Noruega supera las 600 bombas de calor por cada mil hogares, mientras que España no alcanza las 90. Estas tecnologías permiten sustituir sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles por soluciones eléctricas altamente eficientes. Para los autores del informe, la principal lección escandinava no tiene que ver con el clima, sino con la velocidad de adopción de las tecnologías limpias.

Del ahorro energético a la independencia estratégica
Las ventajas de esta transformación no se limitan a la reducción de emisiones, ya que si España lograra igualar durante un solo año el ritmo de electrificación de Noruega, el ahorro inmediato en importaciones de combustibles fósiles se situaría entre 1.300 y 1.700 millones de euros anuales.

A largo plazo, el impacto sería todavía mayor. Mantener durante una década un despliegue masivo de vehículos eléctricos y bombas de calor permitiría reducir las importaciones de petróleo y gas en torno a un 36%, fortaleciendo significativamente la autonomía energética nacional.

La contradicción de los subsidios fósiles
El documento también pone el foco en una paradoja que considera difícilmente justificable. Mientras Europa impulsa la transición energética, continúa destinando miles de millones de euros a subvencionar el consumo de combustibles fósiles.

Según los datos recogidos en el informe, la Unión Europea dedica cerca de 88.000 millones de euros anuales a apoyar actividades ligadas al petróleo y al gas. Una cantidad que, según los autores, permitiría financiar millones de vehículos eléctricos, bombas de calor o nuevas instalaciones renovables.

Más allá del clima
La principal conclusión del informe es que la electrificación ya no puede entenderse únicamente como una herramienta para reducir emisiones. Se ha convertido en una cuestión de competitividad, estabilidad económica y seguridad nacional.

España dispone de recursos solares y renovables excepcionales. Sin embargo, mientras la movilidad, la calefacción y la industria continúen dependiendo mayoritariamente de combustibles importados, el país seguirá expuesto a crisis energéticas que se originan a miles de kilómetros de sus fronteras.

La verdadera paradoja española no es la falta de recursos. Es que el país con más sol de Europa continúe siendo, al mismo tiempo, uno de los más dependientes energéticamente.

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