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Edición Especial 250

“Aquí dos periodistas con esta idea en la cabeza”

Dos periodistas que rondan entonces la treintena, Pepa Mosquera y Luis Merino, coinciden en el 92 en el suplemento de medio ambiente (Biosfera) de Diario16. Poco después vuelven a encontrarse, en el 96 (y ya en plantilla), en la redacción de la revista Ecología Internacional. Allí comienzan a madurar un cierto proyecto –una revista, Energías Renovables- que eclosionará con el cambio de siglo. Han pasado 25 años (250 ediciones) desde que viera la luz el primer número de ER, 25 años que recorren hoy aquí Luis Merino y Pepa Mosquera, historia en tiempo presente de periodismo... historia, en tiempo presente, de las energías renovables de este país. [Imagen: esta es la foto con la que ER ilustraba el editorial de su número 1, que llevó por título "Una revista para todos, como el sol"].
“Aquí dos periodistas con esta idea en la cabeza”

Que dos periodistas monten una revista a finales de los noventa y que esa revista, sin grupo editorial detrás, siga viva en los tiempos que corren resulta… sencillamente… extraordinario. Energías Renovables (ER) es, como dice Luis en algún lugar de esta entrevista, una rara avis en el mundo del periodismo. Rareza en el mundo del periodismo ambiental (porque esta es una cabecera impulsada por dos profesionales miembros, desde la noche de los tiempos, de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, APIA) y rara avis, en todo caso, en el mundo del periodismo en general.

ER ha vivido capítulos, a lo largo de estos 25 años, de todos los colores. Surfeó a principios de siglo la primera ola, primera edad de oro, renovable (hasta consolidarse como la revista del sector); sufrió lo que no está escrito en la segunda década, hasta acumular una deuda interna de varias decenas de miles de euros (“cobrábamos cuando podíamos, y lo que podíamos”); acabó por fin de saldar todo lo debido, con toda su gente, a principios de esta tercera década del XXI… y aquí está: 250 portadas después, revista-testigo, notaría (y en alguna medida también protagonista, seguramente) de otra historia única, la de las energías renovables en este país.

Estos son sus fundadores, y así han vivido, y así han sentido, estos 25 años de historia.

¿Cuándo os conocéis?
Pepa. Luis venía del periodismo ambiental. Yo hacía un periodismo más científico. Colaborábamos ambos en Diario16, en una sección que se llamaba Biosfera. Estamos hablando de principios de los noventa.

Luis. Sí, igual el 92 o por ahí. Pero trabajar juntos, en la misma redacción, empezamos a partir de enero del 96. En Ecología Internacional.

¿Y cuándo salta la chispa? ¿Cuándo se os ocurre montar una revista para informar sobre energías renovables y, sobre todo, por qué?
Pepa. Bueno, yo ya estaba bastante vinculada al tema de las renovables porque Anthony, mi marido [Anthony Luke], era corresponsal de una revista en inglés, de energía eólica, Windpower Monthly. Y siempre andábamos dándole vueltas en la cabeza a la idea de… ¿y por qué no aquí?

Luis. Sí, trabajando en Ecología Internacional veías que los temas relacionados con el cambio climático eran cada vez más frecuentes. Y en los temas de cambio climático la energía es fundamental. Además, cada vez se hacían más cosas (en materia de energías renovables) aquí, en España. Y percibíamos que la eólica podía jugar un papel interesante. En todo caso, yo creo que ahí fue fundamental el papel de Anthony, porque, cada vez que nos juntábamos a tomar algo, salía el asunto. Estoy hablando de los años 96, 97, 98. Hasta que, a finales del 98, constituimos la empresa: Haya Comunicación.

Pepa. Sí, con Haya Comunicación empezamos escribiendo sobre cosas muy relacionadas con la naturaleza, más que de energías renovables, pero, como dice Luis, las renovables ya empezaban a suscitar entonces un interés suficiente como para que estuviéramos muy pendientes de ellas.

Bueno, antes de nada: ¿por qué le llamáis a la revista Energías Renovables y no, por ejemplo, Energías Verdes o Energías Alternativas o Energías Limpias?
Pepa. Luis y yo teníamos muy claro que tenía que ser algo que llegara directamente. Nuestro objetivo era llegar al público en general, y hacerlo de una manera perfectamente clara y comprensible. Y nos gustó desde el minuto uno ese nombre: Energías Renovables. A mí además lo de Energías Alternativas no me gustaba, porque creo que sugiere un papel menor del que entonces yo ya creía que iban a tener las renovables.

Luis. Sí. Siempre tuvimos muy claro el nombre. Podríamos haber buscado un nombre marca, no un nombre concepto. Pero no. Registramos energías-renovables.com, que es la leche. Ese dominio es una de las razones por las que acabamos de cumplir 25 años.

Vamos a los primeros pasos: ¿a quién le preguntáis si es una buena idea montar una revista como ER?
Luis. Pues hicimos un trabajo muy intenso durante meses. Yo diría que durante más de un año… o incluso casi dos. Cuando constituimos la empresa, a finales del 98, ya llevábamos meses dándole vueltas a todo esto, y ya habíamos hablado con mucha gente.

¿Con quién?
Luis. Pues... Me acuerdo perfectamente de ir a ver a Sergio de Otto, que entonces era el responsable de comunicación de APPA [la Asociación de Empresas de Energías Renovables]. Y me acuerdo también de ir a ver a la gente de ASIF [Asociación Solar de la Industria Fotovoltaica] y a empresas que en aquella época ya estaban trabajando con Renovables, como por ejemplo Iberdrola. Recuerdo perfectamente reuniones con Antonio de Lara, que era el director de MADE, el fabricante de aerogeneradores de Endesa. Me acuerdo de ver a Fernando Ferrando, en Sinae.

Nos reuníamos con gente que ya estaba en el sector de las Renovables y les decíamos abiertamente “a ver, aquí dos periodistas con esta idea en la cabeza. ¿Creéis que tiene sentido? ¿Nos podríais apoyar en un momento dado si lanzamos esto?”. Bueno, pues así fueron, durante mucho tiempo, los inicios.

Pepa. Sí, empezamos llamando a mil puertas para intentar conseguir suficiente apoyo publicitario y que la revista que pretendíamos sacar fuera posible. Y lo cierto es que mucha gente nos decía que qué interesante, qué maravilla y qué bien, y nos daban muchas palmaditas en la espalda, pero lo que era compromiso de apoyo publicitario… cero. Así, pronto nos dimos cuenta también de que este proyecto en papel iba a ser difícil de sostener y que, por tanto, íbamos a necesitar asociarnos con quien pudiera aportar ese apoyo financiero que nos faltaba.

El caso es que, por fin, en 1999, nace Energías Renovables… ¿Cómo convencéis a vuestros primeros anunciantes…? ¿Qué les ofrecíais?
Luis. Pues un A3 doblado y una página web básica. Un maquetador, Tirso Lizárraga, que trabajaba en alguna de las revistas del grupo editorial en el que estaba Ecología Internacional, nos hizo una maqueta muy elemental, con algunas secciones, fotos y titulares. La imprimimos en color, en formato A3 (un A3 doblado que tenía una portada y tres páginas más), y eso es lo que mostrábamos.

Eso, y una página web básica que nos hizo un informático al que no recuerdo cómo llegamos. Porque estamos hablando de los años 97, 98, 99. Y en aquella época tampoco había tantísima gente capaz de montar una página, saber cómo debía registrarse un dominio, etcétera, etc.

Aquel informático nos montó la página en su casa, adonde recuerdo que fuimos por lo menos media docena de veces. Y, bueno, con el A3 y la página, que también era muy elemental, llegábamos a las empresas y le decíamos a la gente “esto es lo que podemos hacer”.

La idea era sacar una revista en papel, pero al mismo tiempo sabíamos que eso podía requerir unos recursos enormes. Por eso apostamos también desde el principio por lo digital. En todo caso, teníamos muy claro que también había que intentarlo con el papel, así que hicimos una especie de peregrinación por varias editoriales.

Y llega el grupo editorial América Ibérica…
Pepa. Sí, empezamos a colaborar con ellos a finales del año 99. Flore [Puget, diseñadora web, que sigue diseñando para ER] hizo el primer boceto ya serio de la página, y Vicente [García, desarrollador de páginas, que sigue trabajando para ER] hizo la arquitectura informática. Ambos estaban trabajando en América Ibérica entonces.

Luis. Vicente era entonces un chico joven que acababa de llegar al grupo, y Flore también acababa de llegar, de Francia. Coincidieron allí, trabajando en Dot Media Factory, una empresa que estaba dentro de América Ibérica. Y luego se marcharon del grupo y acabaron siendo pareja y seguimos trabajando juntos. Ellos son los responsables del diseño de ER en internet.

Pero América Ibérica dura un suspiro…
Pepa. No fueron capaces de esperar el tiempo suficiente que requería un proyecto como el nuestro, que necesitaba posicionarse para empezar a dar los rendimientos que ellos esperaban. Creyeron en nosotros al principio, pero no tuvieron paciencia. Y llegó un punto en el que ya no querían seguir. Nosotros ya habíamos visto que (también en parte gracias al apoyo de América Ibérica) esto era perfectamente factible, y ya estábamos convencidos al 100% de que todo era cuestión de esperar un poquito más y de que esto podía salir adelante. Así que decidimos continuar solos.

En todo caso, ¿cuánto duró esa primera etapa?
Luis. Subimos las primeras noticias a energias-renovables.com en la primavera del año 2000, estuvimos con América Ibérica todo ese año, y en 2001, en octubre, lanzamos el primer número de la revista en papel. Lo estuvimos preparando con tiempo. Fernando de Miguel, que en aquella época se ocupaba de hacer todos los diseños originales de las revistas de América Ibérica, nos hizo un número cero de la revista en papel en marzo del año 2001. [Fernando de Miguel sigue maquetando y diseñando ER].

Fuimos a por el papel tras comprobar que las posibilidades de obtener ingresos publicitarios en internet… en aquella época… cuando se estaban hundiendo las puntocom… eran absolutamente remotas. Así que, en octubre de 2001, empezamos con la revista en papel y ahí… con la revista de papel en la calle… o entraba dinero o… si no entraba… pues entonces los gastos sí que eran importantes, porque además la revista en papel, en origen, era gratis.

¿Gratis?
Pepa. Sí. Consideramos que era clave que fuera gratis para conseguir una masa crítica de lectores que luego pudiéramos vender a los anunciantes. Total, que en septiembre de 2002, o sea, un año después de que naciera la revista, América Ibérica nos llama un día y nos dice, Pepa, Luis, no queremos seguir. Creemos que es un proyecto que puede ser interesante para vosotros dos, si lo mantenéis vivo, pero nosotros no queremos seguir.

Luis. Sí, esa es la historia: como ha dicho Pepa. Yo me acuerdo de decirles “deberíais tener un poco más de paciencia”. Pero no, no, no, y no. Y, en septiembre de 2002, América Ibérica nos abandona y se nos ponen de corbata. Porque el dinero que costaba mantener todo eso era absolutamente inviable para nosotros.

¿Y?
Pepa. Pues, automáticamente, en octubre de 2002, la revista pasa de ser gratis a ser por suscripción. No me acuerdo ahora exactamente cuánto costaba, pero pusimos el precio más barato posible, lo justo para que pudiéramos pagar los costes de producción.

Luis. Sí, así fue. Teníamos unos 5.000 suscriptores gratuitos, y cuando les dijimos que a partir de ahora iba a ser por suscripción, nos quedamos con unos 1.500 de pago.

Y, entonces, se obró el milagro…
Luis. Es lo que digo siempre, esto sucede en octubre del año 2002. Bueno, pues estuvimos 6 meses trabajando y poniendo incluso dinero de nuestro bolsillo, pero, al cabo de esos 6 meses, empezamos a ganar más de lo que gastábamos.

Pepa. Hay que decir también que la misma gente de América Ibérica que nos había soltado la mano entonces, unos años después, al ver que la revista se estaba posicionando muy bien y que era cada vez mejor valorada, quiso volver con nosotros, y nos llamó para hacernos una oferta de reasociación, de compra, o como quieras llamarlo.

Pero, claro, en esos momentos, Energías Renovables ya no era la ER que ellos habían soltado. Habíamos crecido de una manera notable. Y lo que nos ofrecían entonces estaba muy por debajo desde luego de lo que habíamos desarrollado solitos en aquellos años, con lo cual les agradecimos su interés, pero decidimos seguir solos.

Y, a partir del año 3, se puede decir que empieza la edad de oro de las energías renovables, ¿o me equivoco?
Pepa. La primera década fue muy buena en eólica. España se codeaba con Estados Unidos y Alemania en los primeros puestos. Mientras que la solar fotovoltaica estaba más ligada a pequeñas instalaciones, autoconsumo. Pero incluso así iba también ganando números año tras año.

Luis. Entre 2003 y 2008, esos cinco años, fueron los cinco años de gloria más absoluta que ha vivido esta revista como negocio.

¿Y después? ¿Qué ocurre después de 2008? ¿He de entender que la crisis ya está asomando la patita ahí…?
Luis. Más o menos. La primera vez que le vi las orejas al lobo fue en el año 2007. Recuerdo perfectamente que Gonzalo Sáenz de Miera, que es economista, me dice un día “Luis, vienen tiempos muy difíciles, tratad de asentar bases sólidas, porque vienen tiempos complicados”.

Aquello fue distinto a cómo están yendo ahora las cosas en Irán. Ahora las tensiones se han trasladado enseguida a los precios del petróleo y, de ahí, rápidamente, a los de la gasolina o el diésel. Entonces la cosa tardó más.

Hasta el segundo semestre de 2010 no empezamos a darnos cuenta de que efectivamente la crisis iba también con nosotros. Hasta entonces, habíamos resistido bastante bien, pero en 2010 entramos en barrena y, a finales de ese año, de una manera absoluta.

De acuerdo, crisis financiera, desencadenada tras la bancarrota de Lehman Brothers (que afectó a todo el mundo), y luego cambio de gobierno escala local, un cambio que tampoco fue a mejor…
Luis. Sí, luego llegaría el cambio de gobierno, a finales de 2011, con la victoria del Partido Popular de Rajoy y el desmantelamiento de todo el sector: la supresión de las primas, el impuesto al Sol…

Es ahí cuando llega la portada más borroka y más alucinante que ha publicado esta revista en sus 25 años de historia, la de la edición de febrero de 2012: “Unesa comienza a gobernar”.

¿Tan claro lo teníais?
Luis. Bueno, yo lo tenía claro entonces y ahora lo tengo todavía más claro.

Pepa. Desde luego, yo creo que fue una portada absolutamente significativa. Se ponía el control de la energía en manos de las grandes empresas.

Luis. Yo, en ese momento, fui plenamente consciente de quién manda realmente en cualquier sitio, en cualquier país. Fui consciente de cómo las empresas energéticas, las eléctricas y las petroleras, en un momento dado, si las cosas se ponen tiesas, son capaces de decirle al gobierno “por ahí no se va, y se va por aquí. Y, a partir de ahora, o cambiamos la política energética o esto lo vamos a hundir directamente”.

Pepa. Acordaos que la apuesta que habían hecho en aquella época era por el gas. Había obsesión por convertir España en un hub de gas. Era una apuesta que a mí siempre me ha sorprendido muchísimo, teniendo en cuenta que en España no tenemos gas.

¿Por qué el sector eléctrico no quería impulsar las renovables? Si es que estaba claro desde muy al principio que también ahí había negocio…
Luis. A mí me da la impresión de que en ese momento Iberdrola le empieza a coger miedo a la fotovoltaica. Me explico: ellos son muy conscientes de que el negocio eólico lo van a hacer las empresas de siempre, las que hasta entonces habían montado hidráulicas, centrales de carbón o ciclos combinados. Y que no van a entrar en el escenario muchos otros actores.

Sin embargo, en la fotovoltaica la situación es otra. En la fotovoltaica pueden entrar más empresas y más pequeñas, incluso está más abierta a la ciudadanía. Y ahí Iberdrola estaba aún un poco en parihuelas.

Así que lo que yo creo que Iberdrola se plantea en ese momento es: “de eólica poco, lo justo, lo que hagamos nosotros; y de fotovoltaica, cero hasta que estemos preparados, que esto se nos puede ir de las manos”.

Pepa. No sé qué pensáis vosotros, pero ahí está también un poco el origen de que aquí haya avanzado el modelo de grandes, grandes, grandes plantas solares fotovoltaicas.

Bien, habida cuenta de todo eso, ¿cómo sobrevive ER a los casi siete años de la noche de Unesa?
Luis. Mal, muy mal. Ttuvimos que bajarnos el sueldo, empezamos a cobrar… cuando podíamos, cuando había dinero. Me acuerdo de la cara de circunstancias que me pusieron Jose y Mike, gente con la que habíamos empezado desde cero, cuando les dijimos que no les podíamos pagar y que teníamos que renunciar a tenerles como colaboradores. [José Antonio Alfonso fue durante muchos años colaborador de la sección de Solar; Mike McGovern, durante muchos años, de Eólica].

Me acuerdo de muchísimas cosas, de las cosas duras y de los momentos terribles que a mí me han dejado una huella triste, pesada. Sí, recuerdo ahora esas cosas, que siguen emocionándome.

Bueno, contestando a la pregunta, supongo que fuimos capaces de resistir porque no teníamos nada mejor que hacer. Seguramente si hubiéramos tenido alternativas las hubiéramos utilizado, porque fueron momentos tremendos.

Y, bueno, cuando la vida te enfrenta a este tipo de cosas, pues te das cuenta también de que, si no tienes alternativas, pues eres capaz de adaptarte, aunque sea con condiciones leoninas, ¿no?

Pepa. Yo, en mi caso, en particular, y al margen de todo lo que está diciendo Luis, que comparto plenamente, añadiría algo que creo que ha habido siempre en ER, y que a mí siempre me ha animado muchísimo a intentar seguir con esto, quizá desde un punto de vista un poco egoísta: primero, era un producto absolutamente nuestro, que habíamos sido capaces de crear nosotros y que había que intentar mantener vivo como fuera; y, segundo, era una forma de trabajar que para mí siempre ha sido una de las claves de nuestro éxito. Hemos teletrabajado todos, desde donde hemos querido, y hemos ajustado nuestro horario como nos ha parecido. Siempre, por supuesto, cumpliendo, pero como nos ha parecido. Para mí eso ha sido fundamental. Hemos sido desde el minuto uno una empresa de teletrabajo. Y eso a mí, personalmente, que tengo dos hijos, ahora ya mayores, me ha permitido conciliar vida laboral y vida doméstica de una manera que en otro trabajo no hubiese podido hacerlo.

Quiero entender en todo caso que, de algún modo, aun en los peores momentos… también se veía luz al final del túnel… ¿O no?
Luis. Yo estaba convencido, y vosotros también, lo sabíamos todos, que todo lo que estaba pasando en esa época, finales de 2011, llegada de Rajoy, José Manuel Soria se carga las renovables, el sistema de primas, todas esas cosas… Todos sabíamos que esto era un bache. Sabíamos que sería muy gordo, y que podía pasar tiempo hasta que nos recuperásemos, pero también teníamos claro que las renovables habían venido para quedarse. Y que superarían este bache. Y la prueba es que ha sido así. La prueba es que, 25 años después, lo que pensábamos al principio, cuando empezamos, hace un cuarto de siglo, es justo lo que está pasando. Que las renovables van ganando.

[Bajo estas líneas, a la derecha, Los entrevistados y el entrevistador, tras recibir, el 20 de septiembre de 2021, uno de los Premios de la Energía de ese año, certamen que convoca anualmente el Club Español de la Energía (Enerclub). En esta ocasión (Energías Renovables ha recibido ese premio en otras dos), en la categoría Energía Competitiva y Sostenible, que patrocina la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA)].

Y, efectivamente, el bache (ese) parece haber quedado atrás. Visto ahora en perspectiva, los datos son sencillamente delatores: en el sexenio largo de Rajoy, en sus seis años y medio de gobierno, el sector instaló menos de 2.500 megavatios de nueva potencia renovable. Pues bien, en la Etapa Sánchez, que ya lleva siete años y medio en el gobierno, han sido instalados más de 60.000, veinticinco veces más. ¿Podemos hablar de una segunda edad dorada? Y, en todo caso, ¿qué ha significado esto para la revista?
Pepa. Yo creo que esta es una nueva buena era para Energías Renovables. Pero… también digo que quién nos iba a decir que en pleno 2026 nos íbamos a encontrar con el petróleo y el gas, de nuevo, determinando la geopolítica mundial. Esto es para poner los pelos de punta. Lo que quiero decir es que las energías renovables son ganadoras, pero que aquí, ni muchísimo menos, está todo ganado. Falta mucho camino todavía por hacer y por recorrer.

Luis. El precio, en última instancia, lo determina todo. En tanto en cuanto las renovables han seguido creciendo, y los precios han seguido bajando, pues… al final… es que, desde el punto de vista economico… son imbatibles. Pero es que, además, a eso hay que sumarle el que, desde el punto de vista ambiental, son imbatibles también, porque está claro que son las energías más limpias que hay, y claves en la lucha contra el cambio climático.

Y luego tenemos su condición de autóctonas. Son energías que nos vacunan contra las crisis geopolíticas, como la que estamos viviendo justamente ahora, o la que vivimos hace cinco años, con la invasión de Ucrania y el gas por las nubes.

Y yo me pregunto: ¿por qué no lo ve todo el mundo? En España, en Cuba, en Ucrania…

Lo que tiene que hacer el mundo entero es apostar a saco por las renovables, para evitar que venga Rusia y te ponga el gas a millón, para evitar que venga Estados Unidos o Irán y te pongan el petróleo a millón, para salir de todos los enredos tremendos en los que nos han puesto los combustibles fósiles y la geopolítica.

Acabo: las renovables se han tenido que enfrentar siempre a la mentira, a la manipulación, al bulo... Acusadas ayer de ser las culpables del déficit de tarifa, de ser las culpables hoy del apagón, de que si están arrancando olivos para poner placas solares, que si van a acabar con la pesca si montamos aerogeneradores en el mar, que si están acabando con la agricultura y pasaremos hambre, con la biodiversidad y todos los paisajes…

El sector de las renovables ha ganado la batalla económica (tras muchos años de ofensiva fake) y está ganando la batalla ambiental. Por mucho que se empeñen los cuñados, el impacto de los combustibles fósiles o el uranio es mucho mayor que el impacto de cualquier parque eólico o solar.

Pero, ¿y la batalla del relato? ¿Es realmente el sector lo suficientemente consciente de que ahora mismo la batalla está en los medios, en el relato? ¿Es lo suficientemente consciente de que ahora lo que hay que hacer es buscar y rebuscar y rebuscar y rebuscar argumentos que demuestren, porque sí se puede demostrar, que las renovables son las menos impactantes de las formas de producir energía, además de ser más seguras y más potencialmente democratizadoras, como también decíais por ahí? ¿Es el sector lo suficientemente consciente de que debe hacer un esfuerzo por divulgar, un esfuerzo pedagógico... o no?
Pepa. Antonio, hay un matiz ahí que quiero hacer, y es que en el sector de las renovables también hay todo tipo de gente, todo tipo de empresas, todo tipo de formas de hacer. Y a lo mejor también ha habido formas de hacer que han tenido menos en cuenta el impacto ambiental.

Las renovables deben desarrollarse en armonía con el entorno, con la naturaleza, y respetar los límites. En ese sentido, yo creo que en este sector hay mucha gente mucho más consciente en general que en el sector de las energías convencionales, pero también aquí, no nos engañemos, hay gente a la que le mueve… lo que le mueve.

Luis. Este es un tema fundamental. Me recuerda la historia de las empresas tabacaleras, que se pasaron la vida diciendo que el tabaco no era malo para la salud… Hasta que la gente ha adquirido por fin conciencia de lo malo que es el tabaco porque ha habido información suficiente que ha demostrado que fumar perjudica seriamente la salud y acaba matando.

O lo que ha sucedido con los coches eléctricos, que en cuanto empezaron a funcionar por las calles salió el cuento de que explotan y se incendian, y que con ellos no llegas ni a la esquina de tu casa y ese tipo de cosas. Cuando a alguien le remueves los cimientos de sus intereses… llámale petrolera, pues se rebela. Y en el sector de la energía hay muchos intereses, de muchas empresas muy poderosas.

La clave de todo este asunto está en la percepción de las cosas. Nosotros podemos estar hablando del cambio climático constantemente, pero el cambio climático no se ve. Como diría Vélez, “qué pena que el CO2 no tenga lunares”.

Sin embargo, sí que percibimos de inmediato que ese parque eólico ha roto la imagen de la cuerda de una sierra que has conocido toda la vida de otra manera, sin esos molinos. O lo que decía Pepa de las macroplantas fotovoltaicas.

El CO2 no se ve, pero cientos de hectáreas de paneles fotovoltaicos sí son muy fáciles de ver.
Al final lo único que nos queda es ponerlo todo en una balanza. Y ahí recuerdo una información de la Unión Española Fotovoltaica según la cual si se desarrollara absolutamente toda la fotovoltaica prevista en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, ¿qué cantidad de superficie agraria útil íbamos a ocupar en España? Menos del 0,5%.

Este reportaje forma parte del ER250, el número especial de la Revista Energías Renovables por su 25 aniversario.

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