El estudio, basado en datos actualizados a 1 de marzo de 2026, analiza 6.102 subestaciones pertenecientes a las principales distribuidoras eléctricas -que concentran el 97% del suministro nacional- y revela que la red eléctrica española continúa tensionándose hasta niveles críticos.
En concreto, de las más de 6.000 subestaciones, 5.265 se encuentran completamente saturadas, lo que supone 30 más que las registradas el pasado mes de diciembre. Dicho de otro modo: en apenas tres meses, el nivel de saturación ha pasado del 85,7% al 86,3%. Esta evolución reduce aún más las opciones de conexión, ya que solo 837 subestaciones (13,7%) mantienen algún margen disponible para nuevos proyectos energéticos o industriales.
Menos capacidad real pese a una aparente estabilidad
En términos de potencia, la red cuenta actualmente con 7.400,8 MW disponibles, una cifra similar a la de diciembre, pero muy por debajo de los más de 10.000 MW registrados en octubre de 2025. Sin embargo, esta aparente estabilidad oculta un fenómeno más preocupante.
Según explica Isabel Núñez Rotta, directora del Foro Industria y Energía, "el sistema no está ganando capacidad, sino redistribuyéndola". En los últimos meses se han perdido más de 1.200 MW en nodos estratégicos mientras se liberaban alrededor de 1.260 MW en otras zonas. El resultado neto -apenas 37 MW- evidencia que la presión sobre la red no disminuye, sino que se desplaza.
Deterioro en buena parte del territorio
Por otro lado, el análisis territorial revela un empeoramiento simultáneo de la saturación y de la capacidad disponible en diez de las diecisiete comunidades autónomas estudiadas. Entre los casos más destacados figura Extremadura, que pierde unos 361 MW y eleva su saturación del 79,7% al 83,3%.
También Galicia registra una caída de aproximadamente 281 MW, mientras su nivel de saturación asciende al 53,5%. Andalucía, por su parte, pierde cerca de 240 MW y alcanza ya un preocupante 94,8% de saturación. Especialmente significativa es la evolución en la Comunidad de Madrid, donde la saturación pasa del 85,1% al 90,9%, reflejando una creciente presión sobre el acceso eléctrico en uno de los principales motores económicos del país.
Otras regiones como Castilla-La Mancha, Baleares, Cantabria y Asturias también experimentan un deterioro similar, consolidando una tendencia negativa en amplias zonas del territorio.
Mejoras puntuales que no cambian la tendencia
Ante a este escenario, solo cinco comunidades muestran una evolución positiva. Navarra destaca como el caso más relevante, ya que reduce su saturación del 99,2% al 71,3% tras ganar alrededor de 443 MW de capacidad disponible. También se observan mejoras en la Comunidad Valenciana, La Rioja, Murcia y Canarias, aunque de menor magnitud. No obstante, estas excepciones no alteran el diagnóstico general.
"El análisis confirma que la saturación de la red no es coyuntural, sino estructural", advierte Juan Francisco Caro, director de Opina 360. "El número de nodos disponibles sigue disminuyendo y la presión continúa aumentando".
Un factor clave para la industria
Más allá de los datos técnicos, el informe apunta a que la disponibilidad de acceso a la red eléctrica se está convirtiendo en un criterio decisivo para la localización de inversiones industriales.
Albert Concepción, presidente del Foro Industria y Energía, subraya que esta situación obliga a replantear la política industrial: "El acceso a la red se está convirtiendo en una condición previa para el desarrollo industrial. Abordar la saturación ya no es solo una cuestión técnica, sino estratégica".
En este contexto, el mapa interactivo de capacidad de acceso desarrollado por ambas entidades se consolida como una herramienta clave para empresas y administraciones, en un momento en el que la infraestructura eléctrica empieza a definir, cada vez más, el mapa económico del país.
