El informe denuncia que, lejos de avanzar hacia la descarbonización, el España ha profundizado su dependencia del gas fósil y ha sustituido unas dependencias geopolíticas por otras, pasando del suministro ruso al gas procedente de Estados Unidos.
Más consumo de gas y más emisiones
En concreto, los autores del informe detallan que durante 2025 el consumo de gas aumentó un 6,2% respecto al año anterior, lo que equivale a casi 20.000 gigavatios hora adicionales. Una parte significativa de ese incremento se debió al uso del gas en el sistema eléctrico.
Aunque el gas aportó aproximadamente el 20% de la generación eléctrica, fue responsable de cerca del 80% de las emisiones del sector. En total, las emisiones asociadas a la producción eléctrica con gas alcanzaron los 24 millones de toneladas de CO2 equivalente, un 16% más que en 2024, por lo que desde Gas No Es Solución advierten de que el llamado "mercado reforzado" activado tras el apagón consolidó temporalmente un sistema más caro y más contaminante.
España quema gas argelino y estaodunidense
El anuario subraya que la dependencia energética exterior de nuestro país sigue siendo prácticamente total, dado que la producción nacional apenas cubrió el 0,26% del consumo en 2025.
En cuanto a los proveedores, Argelia se mantuvo como principal, con el 35,5% del total, seguido por Estados Unidos, que ya aporta el 30,8% del gas consumido en España, mientras que Rusia quedó relegada al tercer puesto con el 11,8%.
Los ecologistas recuerdan que el 100% del gas importado desde Estados Unidos procede de terminales del Golfo de México y se extrae mediante fracking, una técnica prohibida en España por sus impactos sobre el agua, el suelo y la salud de las comunidades locales.
Por ello, Ecologistas en Acción denuncia que esta situación constituye un caso de "racismo medioambiental", ya que muchas de estas infraestructuras se ubican en zonas habitadas por comunidades racializadas y de bajos ingresos.
Un mercado concentrado en pocas manos
El documento identifica a varias grandes empresas energéticas y financieras como beneficiarias directas de este modelo fósil. Entre ellas figuran Naturgy, Endesa, Repsol y Enagás.
También señala el papel de entidades financieras como Banco Santander, BBVA y CaixaBank, por respaldar proyectos vinculados al gas fósil y al fracking.
Naturgy lidera el mercado minorista del gas con una cuota del 27%, seguida por Endesa (14,9%) y Repsol (11,9%).
El Musel, símbolo del sobredimensionamiento gasista
En cuanto a los complejos industriales del sector fósil en España, uno de los ejemplos más significativos es la regasificadora de El Musel en Gijón (Asturias).
Según detallan los ecologistas, esta instalación fue reactivada en 2023 como supuesto centro logístico para reforzar la seguridad energética europea, pero más del 80% del gas descargado terminó inyectándose en la red española, y no redistribuyéndose al resto del continente. Además, 35 de los 36 metaneros que recibió en 2025 procedían de Estados Unidos. El coste total de la infraestructura podría alcanzar los 670 millones de euros repercutidos a los consumidores.
Durante el primer semestre de 2025, cinco de las siete regasificadoras del Estado operaron con niveles de utilización inferiores al 35%, lo que evidencia, según los autores del informe, que el sistema gasista está claramente sobredimensionado.
El metano: un contaminante olvidado
El informe dedica un apartado especial al metano, un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento hasta 82,5 veces superior al del CO2 en un horizonte de 20 años.
Las fugas asociadas a los principales países proveedores se incrementaron notablemente entre 2024 y 2025, y Argelia elevó sus emisiones fugitivas un 240%, mientras que Estados Unidos casi duplicó el número de fugas detectadas.
Gas No Es Solución reclama una aplicación estricta del Reglamento Europeo del Metano y la creación de un registro público que identifique el origen de cada cargamento, la intensidad de emisiones y las auditorías independientes realizadas.
El biometano, bajo sospecha de greenwashing
Aunque el informe reconoce el potencial del biogás y del biometano en determinados usos, alerta de que estas tecnologías pueden convertirse en mecanismos de lavado verde si no se aplican criterios estrictos.
La red propone que el futuro Sello de Excelencia de Biometano tenga valor regulatorio, excluya el uso de macrogranjas y cultivos energéticos y reserve este combustible únicamente para sectores difíciles de electrificar.
Ante este escenario, las organizaciones de Gas No Es Solución reclaman una estrategia clara para eliminar progresivamente el gas fósil antes de 2035.
Entre sus principales propuestas destacan:
"El gas fósil no es una solución climática ni económica. Cuanto más gas consumimos, más emisiones generamos, mayor es la dependencia exterior y más cara resulta la energía", concluye el informe.
