La reserva, denominada Morille, abarca una superficie de 9.293 cuadrículas mineras situadas en uno de los dominios geológicos más relevantes del Macizo Ibérico. Las cuadrículas mineras, una unidad administrativa utilizada para delimitar los derechos de investigación y explotación de recursos minerales, no equivalen exactamente a kilómetros cuadrados, sino que forman parte de una malla cartográfica oficial.
Tradicionalmente, una cuadrícula minera tiene una superficie aproximada de 30 hectáreas (0,3 km2), aunque su tamaño real puede variar ligeramente según la proyección cartográfica y la ubicación. En el caso de Morille, la reserva abarca 9.293 cuadrículas mineras, lo que supone una extensión aproximada de unos 2.800 kilómetros cuadrados, una superficie superior a la de la provincia de Vizcaya y equivalente a más de cinco veces la isla de Ibiza.
Pues bien, las investigaciones se centrarán en recursos minerales de alto valor estratégico como el estaño, el wolframio, el niobio, el tántalo, el litio, el berilio y el molibdeno, todos ellos incluidos entre las materias primas fundamentales para la Unión Europea por su importancia industrial y el elevado riesgo asociado a su suministro.
Los trabajos serán desarrollados por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y por Hunosa durante un periodo mínimo de tres años. Antes de que comiencen las campañas de campo, ambas entidades elaborarán a lo largo de 2026 los proyectos de ingeniería y geología, así como los correspondientes planes de restauración ambiental, que deberán ser autorizados por el Ministerio.
La investigación combinará técnicas avanzadas de exploración con medidas específicas de protección ambiental. Entre las actuaciones previstas figuran vuelos geofísicos, campañas geoquímicas en rocas y cursos de agua, recogida de muestras superficiales, estudios geofísicos terrestres, excavación de calicatas y realización de sondeos. Además, se evaluará el potencial de recuperación de materias primas críticas presentes en antiguos residuos mineros, una línea de trabajo alineada con las estrategias europeas de economía circular.
La iniciativa responde a la creciente preocupación de la Unión Europea por reducir su dependencia exterior en el suministro de minerales esenciales para la transición energética y la digitalización. Materiales como el litio, imprescindible para las baterías eléctricas, o el tántalo, utilizado en componentes electrónicos, son considerados recursos críticos para garantizar la competitividad industrial europea en las próximas décadas.
Las reservas mineras a favor del Estado constituyen una figura excepcional dentro de la legislación minera española. Se trata de áreas que el Estado protege y gestiona directamente por su interés estratégico, económico o social. Pueden destinarse a la investigación, exploración o explotación de recursos minerales y su gestión puede recaer en organismos públicos, empresas seleccionadas mediante concurso o fórmulas mixtas de colaboración.
Actualmente existen muy pocas reservas de este tipo en España. Entre ellas destacan la de Agua Blanca, en Badajoz, orientada a recursos de níquel y cobre, y la de Pinoso, en Alicante, vinculada a la explotación de sal gema. La incorporación de Morille a este reducido grupo refuerza el papel de Salamanca en la estrategia nacional para asegurar el acceso a materias primas críticas y fortalecer la soberanía industrial española en un contexto internacional marcado por la competencia por los recursos minerales.
