Los proyectos, distribuidos en distintas zonas del país, van de los 3,4 MW hasta los 307 MW de capacidad, quince de ellos a cargo de generadores privados y cooperativas.
Entre las plantas hidroeléctricas destacan Chucás, Torito, Capulín, La Esperanza de Atirro, Monte Verde II, Consuelo, La Perla y Bijagua, mientras que las eólicas serán las plantas Chiripa, Orosí, Tila Wind, Campos Azules, Altamira, Vientos de Miramar y Vientos de la Perla.
El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) desarrollará el proyecto hidroeléctrico Reventazón de 292 MW, además de la ampliación de los embalses Cachí y Río Macho. Otro proyecto hidroeléctrico, el de Balsa Inferior, lo hará la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), subsidiaria del ICE. Todas estas iniciativas y sus planes de construcción serán supervisados por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
“Desde el año 2013 realizamos seguimientos a los planes de inversión de las empresas eléctricas, de tal forma que a la tarifa se trasladen únicamente los costos necesarios y relacionados con el servicio público”, dijo Juan Manuel Quesada, intendente de Energía de Aresep.
El próximo año entrará en operación siete proyectos; seis en 2016 y cuatro en 2017.
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