La Comisión Europea ha presentado este viernes un Plan de Acción para la Electrificación con el objetivo de convertir a Europa en el primer continente electrificado y con un mercado del carbono más sólido para apoyar a la industria de la UE en la transición limpia y la electrificación. La dependencia de Europa de los combustibles fósiles importados la ha expuesto reiteradamente a perturbaciones geopolíticas, que han provocado un aumento de los precios de la energía tanto para los hogares como para las empresas y han mermado nuestra competitividad. Si bien el 70 % de la electricidad de la UE se genera ahora a partir de fuentes de energía limpias autóctonas, la tasa de electrificación de la demanda energética se ha estancado en el 23 % en la última década. Por lo tanto, "debemos acelerar la electrificación de los sectores que consumen energía, en particular la industria, el transporte y los edificios".
Para respaldar este propósito, la Comisión evaluará un objetivo indicativo de electrificación del 46 % para 2040 como parte del paquete de medidas de la Unión de la Energía posterior a 2030. Alcanzar este objetivo podría reducir la factura de importación de combustibles fósiles de la UE en 260.000 millones de euros anuales de aquí a 2040. La electrificación aporta importantes beneficios para la economía, las empresas y los ciudadanos de la UE en términos de reducción de los precios de la energía y mayor competitividad, seguridad energética y resiliencia. Para ayudar a los fabricantes europeos a beneficiarse y liderar los esfuerzos de descarbonización industrial y electrificación —para llevar a cabo la transición— necesitamos inversiones a gran escala. Desde su puesta en marcha en 2005, el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE) ha dado buenos resultados. Ha generado más de 270.000 millones de euros en ingresos que se han reinvertido en innovación, descarbonización industrial y modernización del sistema energético europeo. Al mismo tiempo, ha ayudado a Europa a reducir las emisiones en un 50 % en los sectores que abarca. Este sistema basado en el mercado garantiza la previsibilidad en todos los países de la UE.
Sin embargo, el contexto geopolítico y económico ha cambiado y la industria de la UE está sometida a una presión cada vez mayor. Si bien seguimos trabajando en la acción por el clima, debemos modernizar nuestra principal política de descarbonización (el RCDE de la UE) para que se convierta en el motor de innovación e inversión que impulse nuestra competitividad e independencia, en consonancia con las Conclusiones del Consejo Europeo de junio de 2026 y el Pacto por una Industria Limpia. En palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, "la mejor manera de reducir la dependencia de Europa de las energías fósiles es alimentar nuestra economía con electricidad procedente de fuentes limpias y autóctonas. Hoy proponemos convertir a Europa en el primer continente del mundo alimentado por energía eléctrica. Desde la reducción de los precios de la electricidad hasta la adaptación de nuestro mercado de carbono a las cambiantes realidades mundiales, este es también un plan de inversión e independencia, para mantener la transición limpia por el buen camino, ayudar a nuestra industria y apoyar la descarbonización. Pongámoslo en marcha".
Revisión del RCDE
La revisión supondrá un alivio para la industria, preservando al mismo tiempo el papel esencial del RCDE en la transición climática y energética, en consonancia con la Legislación Europea sobre el Clima. Actualiza el factor de reducción lineal al 3,7 % para el período 2031-2035 y al 1,7 % para 2036-2040, haciendo que la trayectoria sea más gradual y se ajuste al nivel de ambición climática nacional. Un máximo del 2 % de créditos internacionales de alta calidad permitirá financiar proyectos de descarbonización en el extranjero y proporcionar respiro en 2036-2040, cuando la reducción de las emisiones en Europa será más difícil. El RCDE revisado se centrará en gran medida en las inversiones. El Banco de Descarbonización Industrial contará con una dotación de 100 millones de euros para la descarbonización industrial a gran escala en toda Europa. El instrumento de impulso a la inversión del RCDE estará disponible antes de 2030 como primera fase del Banco. El Fondo de Innovación del RCDE seguirá apoyando las primeras aplicaciones comerciales de tecnologías limpias innovadoras en una amplia gama de sectores. Por su parte, los Estados miembros deberán gastar el 50 % de sus ingresos nacionales del RCDE en inversiones para descarbonizar los sectores incluidos en el régimen. Esto supone más de 100 millones de euros en inversiones antes de 2030.
La solidaridad sigue ocupando un lugar central en el RCDE. El Fondo de Modernización seguirá apoyando a los Estados miembros de renta más baja para mejorar los sistemas energéticos y la transformación industrial. La asignación gratuita para las empresas continuará más allá de 2030 y estará más estrechamente vinculada a las inversiones en descarbonización en Europa. Los ingresos nacionales del RCDE deben reinvertirse en los sectores del RCDE. El principio es claro: las contribuciones de la industria deben revertir en la propia industria. Este enfoque anima y recompensa a quienes invierten en la transición limpia y ofrece incentivos a quienes tienen dificultades para ponerse al día.
La propuesta también integra las absorciones permanentes de carbono en el RCDE de la UE. Esto dará flexibilidad adicional a los sectores con emisiones difíciles de reducir y, al mismo tiempo, apoyará la expansión de estas tecnologías. Una propuesta separada sobre los parámetros de referencia tiene por objeto aumentar la asignación gratuita a la industria en 6.000 millones de euros para el período 2026-2030. En el caso de los sectores cubiertos por el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC), la reducción de la asignación gratuita se ralentizará y la eliminación progresiva se prorrogará hasta 2038.
La Comisión también propone una reforma de la reserva de estabilidad del mercado (REM) con el fin de reforzar aún más la estabilidad y la previsibilidad del mercado para las inversiones, mantener la liquidez y reducir la excesiva volatilidad de los precios. Esto complementa la propuesta de la Comisión de abril de poner fin a la invalidación automática de los derechos de emisión mantenidos en la reserva. La propuesta refuerza el RCDE de la UE para los sectores aéreo y marítimo y lo amplía a la incineración de residuos.En todos estos sectores, la revisión está creando nuevas oportunidades de negocio, aborda los riesgos de elusión y garantiza la igualdad de condiciones. También aporta coherencia con la evolución internacional.
Plan de Acción para la Electrificación
Los beneficios de la electrificación para los consumidores europeos son evidentes: conducir un vehículo eléctrico con batería puede suponer un ahorro de hasta un 78 % en comparación con un vehículo equivalente alimentado con combustibles fósiles. Pasar de las calderas de gas a bombas de calor reduce la factura media de calefacción de los hogares de la UE hasta en un 60 %, al tiempo que aporta importantes beneficios colaterales para la adaptación al cambio climático. Sin embargo, siguen existiendo obstáculos para su adopción generalizada. La electricidad suele costar tres veces más que el gas. Las conexiones a la red pueden tardar años. Son demasiadas las tecnologías innovadoras que nunca llegan a alcanzar una escala comercial. Las empresas tienen pocos incentivos para pasar de los combustibles fósiles a la electricidad. El Plan de Acción para la Electrificación aborda todos estos obstáculos.
El Plan se centra en reducir la diferencia de precios entre los costes de la electricidad y de la energía fósil e incentivar la adopción de tecnologías más limpias y basadas en la electricidad, como las bombas de calor, los vehículos eléctricos y las baterías, entre otras, en toda Europa. El plan de acción pretende igualar las condiciones de competencia entre la electricidad y el gas. La diferencia de precios entre ambos suele desincentivar el cambio a opciones más limpias, como las bombas de calor, los vehículos eléctricos y los procesos industriales eléctricos. Para hacer frente a esta situación, la propuesta destinada a garantizar la sostenibilidad de las facturas de electricidad en la UE permitirá a los Estados miembros reducir las tarifas de red para determinados grupos de consumidores y los impuestos para las empresas de gran consumo de energía. También impulsa un despliegue más rápido de contadores inteligentes, lo que facilitará a los consumidores ahorrar en sus facturas de energía. La propuesta también pretende garantizar que la electricidad no esté sujeta a una tributación más elevada que el gas.
El Plan de Acción también propone soluciones para reducir los costes iniciales de las tecnologías de electrificación en sectores clave de la demanda, como los edificios, el transporte y la industria. Establece un amplio abanico de herramientas que pueden utilizarse, como el uso de sistemas de arrendamiento social, instrumentos financieros del RCDE, incluidos el Fondo Social para el Clima y el Banco de Descarbonización Industrial, y un mecanismo de mercado de la calefacción limpio. "Para permitir la electrificación, debemos acelerar el despliegue de nuestra red. Las redes eléctricas europeas se encuentran entre las más grandes y fiables del mundo. Sin embargo, las largas listas de espera para nuevas conexiones y la red existente no se están utilizando de la manera más eficiente posible. El paquete de medidas sobre las redes eléctricas propuesto el año pasado aborda estos retos, y su rápida adopción por los colegisladores a finales de año será clave para que Europa acelere la electrificación", señalan desde la Comisión.
El Plan aborda otros obstáculos, como la lenta adopción de soluciones innovadoras de electrificación, fomentando el desarrollo de proyectos de inversión viables y la capacidad de fabricación de tecnologías energéticas limpias. Adopta un enfoque que abarca toda la cadena de valor para poner de relieve las ventajas económicas de la electrificación, empezando por la inversión en capacidades y el potencial de creación de empleo. La electrificación tiene el potencial de crear cientos de miles de puestos de trabajo de calidad, por lo que tenemos que asegurarnos de que nuestra mano de obra esté preparada.
