Financiado por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa, BeFlexible tiene como objetivo demostrar cómo la flexibilidad energética puede contribuir a mejorar la gestión de las redes eléctricas, facilitar la integración de energías renovables y fomentar una participación más activa de los consumidores en el sistema energético. Tras cuatro años de colaboración entre 20 socios de siete países, el proyecto concluirá en agosto de 2026.
La jornada ha congregado a actores relevantes del sector energético, entre ellos representantes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), i-DE, e-distribución, OMIE y el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas, así como organizaciones vinculadas a la innovación y la investigación energética.
Durante el encuentro se han abordado cuestiones estratégicas para el futuro del sistema eléctrico español, como el desarrollo y digitalización de las redes, la evolución de los mercados de flexibilidad, la participación de consumidores y agregadores, y la necesidad de avanzar hacia marcos regulatorios que permitan desplegar estas soluciones de forma segura y eficiente.
El vicepresidente de la CNMC, Ángel García Castillejo, ha destacado que “la flexibilidad nos permite aprovechar mejor las fortalezas de nuestro sistema energético y seguir avanzando hacia una transición más eficiente, sostenible y resiliente”. Además, subrayó que alcanzar este objetivo exige la colaboración de todos los agentes implicados, desde empresas y centros de investigación hasta consumidores y reguladores.
Una de las principales conclusiones de la jornada ha sido la necesidad de estructurar y aprovechar el potencial de flexibilidad disponible en el sistema eléctrico. En este sentido, los expertos han señalado que este recurso puede proceder tanto de grandes consumidores industriales como de hogares, edificios, vehículos eléctricos y comunidades energéticas. Sin embargo, han advirtido de que para activar este potencial a gran escala será imprescindible desarrollar productos sencillos de comprender, procesos estandarizados, una mayor digitalización y mecanismos fiables para consumidores y operadores.
Desde el ámbito de la distribución eléctrica, la consejera delegada de i-DE, Eva Mancera, ha afirmado que "la electrificación no es una previsión, es una realidad". En este contexto, ha defendido la flexibilidad como una herramienta complementaria a la inversión en redes, capaz de optimizar el uso de las infraestructuras existentes, gestionar congestiones locales, mejorar la eficiencia del sistema y acelerar la conexión de nueva demanda mientras se desarrollan nuevas infraestructuras.
La mesa de debate, uno de los momentos centrales del encuentro, ha reunido a representantes de la Administración, organismos públicos, empresas y centros de investigación para analizar los desafíos del despliegue de la flexibilidad energética en España. Los participantes han coincidido en la importancia de avanzar hacia modelos que, además de ser técnica y económicamente viables, resulten transparentes, accesibles y comprensibles para los usuarios finales.
Durante la jornada también se han presentado los resultados de los proyectos piloto desarrollados por BeFlexible en Sevilla, Madrid, Benidorm y Bilbao. Las conclusiones muestran que la flexibilidad energética es técnicamente viable y que la agregación de recursos energéticos mejora la capacidad de respuesta del sistema, especialmente en situaciones de congestión moderada, localizada y limitada en el tiempo.
Los investigadores han señalado que la flexibilidad debe concebirse como una herramienta complementaria dentro de una estrategia más amplia de planificación, inversión y gestión de redes. Asimismo, han destacado la necesidad de establecer un marco nacional común, impulsar una mayor estandarización de procesos y reforzar tanto la participación de los consumidores como el desarrollo de una regulación adecuada para facilitar su despliegue.
