"La Convención de Albacete no puede conformarse con pasar a la historia". Luis Jiménez Herrero, director del Observatorio de la Sostenibilidad en España, lo tiene claro: "no necesitamos más historia porque queremos ayudar a construir futuro. Albacete ha sido un punto de reflexión y de debate. Pero no solamente debe servir para discutir, sino para asumir compromisos y crear esperanza".
Jiménez Herrero ha sido uno de los promotores del encuentro, en cuya organización también han participado el ministerio de Medio Ambiente, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Asociación de Jóvenes Empresarios de Albacete.
El foro, en el que han intervenido medio centenar de expertos, ha alumbrado un manifiesto que empieza reconociendo que son más culpables del fenómeno del cambio climático "aquellos países que más se han desarrollado, por lo que la responsabilidad de estos de contribuir a la solución es también mayor".
Por eso, "instamos a éste o cualquier otro gobierno de España a apoyar y promover estas políticas [de lucha contra el cambio climático] y, como país altamente amenazado, a situarse en la vanguardia de estas iniciativas".
El manifiesto señala, en todo caso, que "una economía de baja intensidad en carbono, en materia y en energía, también ofrece, en el marco de la sostenibilidad, nuevas oportunidades no sólo ambientales, sino socioeconómicas y tecnológicas en términos de competitividad y estabilidad a largo plazo".
Renovables, eficiencia, autosuficiencia y ojo a los sectores difusos
Para avanzar por esta senda [la del desarrollo sostenible], añade el manifiesto, "es necesario reducir el consumo de energía, aumentar la cuota de las energías renovables y mejorar la eficiencia energética de la generación y del consumo y mejorar la autosuficiencia. Son imprescindibles variadas medidas encaminadas a reducir las emisiones de forma directa en los procesos industriales, la generación de energía, la edificación, así como en los llamados sectores difusos (transporte, residencial y comercial)".
Así pues, y bajo el lema de “es el momento de actuar”, el documento señala varias directrices con las que apela a todos: desde el ciudadano de a pie al más alto gobernante. La primera de esas directrices es: "que cada ciudadano, que cada comunidad, organización, municipio, etcétera, se sienta partícipe de este proceso, conozca sus consumos y emisiones y establezca metas en cuanto a sus pautas de consumo energético para reducirlo".
Por fin, el manifiesto insta "al Gobierno de España, a los gobiernos de las CCAA y de las administraciones locales a que, en el marco de las estrategias de adaptación y lucha contra el cambio climático, se establezca una plataforma, auspiciada por el Gobierno de Castilla-La Mancha, en tanto que promotor de esta iniciativa [la Convención], a crear una Plataforma de Cooperación Institucional y Social de lucha contra el cambio climático y otros cambios de naturaleza global".
Esta iniciativa, concluye la Declaración de Albacete, "tendrá por finalidad servir como punto de encuentro para intercambiar experiencias, aunar esfuerzos, aprender conjuntamente y compartir metodologías, promoviendo encuentros periódicos que nos permitan abordar de la manera más eficiente la lucha contra este fenómeno".
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