El estudio de Statkraft traza tres posibles trayectorias de descarbonización: un escenario verde optimista, uno de transición retrasada y otro condicionado por tensiones internacionales. En el escenario más ambicioso, el calentamiento global podría limitarse a 1,9 grados sobre los niveles preindustriales, en línea con el objetivo de 2 grados establecido en el Acuerdo de París. Sin embargo, si el ritmo actual de descarbonización se mantiene sin cambios, la temperatura podría aumentar 2,4 grados para finales de siglo.
Torjus Folsland Bolkesjø, responsable de Estrategias Energéticas Globales y autor del informe: "La solar, la eólica y las baterías impulsan significativamente el abandono de los combustibles fósiles. Están destinadas a convertirse en las principales fuentes energéticas del mundo para 2035".
Baterías, la piedra angular de los sistemas flexibles
El informe destaca que los sistemas de almacenamiento en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) se consolidan como una tecnología flexible y competitiva, algo esencial para integrar de forma eficiente la generación eólica y solar en la red. De cara a 2050, se prevé que la estabilidad del sistema energético dependerá de una combinación de soluciones tecnológicas que aporten flexibilidad.
En el escenario verde, el más optimista, la energía solar multiplicará entre 8 y 16 veces su capacidad instalada entre 2023 y 2050, convirtiéndose en la fuente dominante de generación eléctrica mundial en 2030. Por su parte, la energía eólica terrestre también mantendrá un crecimiento sostenido, alcanzando entre tres y seis veces su capacidad actual, según los autores del informe.
La variabilidad de estas fuentes renovables debería a su vez impulsar la expansión del almacenamiento. Vayamos a los datos del año pasado: en 2024, la capacidad de baterías creció más de un 50 % respecto al año anterior, un aumento que responde a la caída de costes, el incremento de renovables, la mayor volatilidad de precios y la necesidad de equilibrar la red.
Inversiones récord en energías limpias
La expansión de las renovables se acompaña además de un fuerte impulso financiero. Según datos de International Energy Agency y Ember, las inversiones en energía limpia e infraestructuras duplicaron en 2024 a las destinadas a combustibles fósiles.
Mari Grooss Viddal, analista principal y coautora del informe: "Esperamos que la producción anual de energía limpia pronto supere la demanda global, lo que significa que el pico de emisiones del sector eléctrico probablemente ya ha quedado atrás".
Competitividad y seguridad energética
Las energías renovables no solo son fundamentales para alcanzar los objetivos climáticos, también refuerzan la seguridad energética y la competitividad industrial. Y es que el abaratamiento de los precios de la energía y la rapidez en la construcción de proyectos convierten a la solar, la eólica y el almacenamiento en pilares estratégicos para Europa, ya que la luz barata atrae a las grandes industrias.
Ejemplo de ello son los proyectos de centros de datos y fábricas de baterías que están desembarcando en España por este mismo motivo. Además, desde 1990, La Unión Europea ha reducido sus emisiones en más de un tercio mientras su economía creció en dos tercios, lo que demuestra que es posible combinar crecimiento económico y descarbonización. En este contexto, los países nórdicos y la península ibérica se perfilan como nuevos polos de desarrollo ante las limitaciones de capacidad en mercados tecnológicos tradicionales.
Centros de datos, un nuevo foco de demanda
El informe también identifica a los centros de datos como un motor emergente en la demanda eléctrica global. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el consumo de estos centros podría alcanzar 945 TWh en 2030 y superar 1.700 TWh en 2035 en un escenario de alto crecimiento. Esta tendencia presiona especialmente a mercados eléctricos maduros como el europeo, donde la expansión de la infraestructura energética será determinante para garantizar el suministro.
Credenciales de Statkraft
Statkraft es una empresa líder en generación hidroeléctrica, además de el mayor productor de energías renovables en Europa, que opera en más de 20 países con unos 7.000 empleados en plantilla. En España, acumula 1,6 GW renovables en desarrollo y gestiona 650 MW fotovoltaicos y eólicos propios, además de 730 MW solares de terceros, y administra 2,1 GW de capacidad renovable a través de PPAs en la península ibérica.
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