Periodista ambiental o cronista del apocalipsis, es casi lo mismo en el siglo XXI. Y es que el titular se escribe solo año tras año, ya que cada año, cada verano, cada estación es ya más calurosa que la anterior debido a los efectos del cambio climático antropogénico. Y no solo extremadamente cálido, ya que el trimestre estival ha tenido también un carácter seco en el conjunto del país, especialmente en el noroeste peninsular, donde la falta de lluvias coincidió con las zonas más afectadas por los grandes incendios forestales.
Son las conclusiones principales del balance de Aemet, presentado este martes de septiembre en rueda de prensa, un documento que subraya la consolidación de una tendencia marcada por el aumento de temperaturas extremas y la alteración de los patrones climáticos en el país.

Temperaturas extremas y anomalías históricas
Como avanzábamos en el titular, Aemet ha confirmado que el verano de 2025 ha sido el más cálido de la serie histórica, iniciada en 1961. La temperatura media en la España peninsular alcanzó los 24,2 grados centígrados, lo que supone 2,1 grados por encima del promedio de referencia (1991-2020). Con este dato, supera por una décima al verano de 2022, que hasta ahora mantenía el récord. El carácter extremadamente cálido se extendió por todo el país, con excepción del cuadrante noreste peninsular, donde se calificó como muy cálido. Y los archipiélagos no se libran: en Baleares y Canarias predominó también el calor anómalo.
Las anomalías más acusadas, superiores a los 3 grados sobre la media, se registraron en zonas del interior, especialmente en Galicia y en ambas mesetas. Junio y agosto fueron meses históricos: el primero se convirtió en el junio más anómalamente cálido desde que hay registros (+3,6 grados), mientras que agosto empató con 2024 como el más caluroso de la serie.
Tres olas de calor y noches tropicales
El verano ha dejado una factura de tres olas de calor, dos en la Península y Baleares y una en Canarias, sumando en total 33 días bajo ola de calor, el segundo valor más alto desde 1975, solo superado por los 41 días de 2022. La primera ola, entre el 18 de junio y el 4 de julio, se prolongó durante 17 días y afectó a 40 provincias, lo que la convierte en la tercera más larga y extensa desde que existen registros. La segunda ola, entre el 3 y el 18 de agosto, destacó por su intensidad, ya que fue la segunda más fuerte de la serie, con anomalías de hasta 4,2 grados y 42 provincias afectadas.

En el podio de los valores extremos, figuran los registros de Jerez de la Frontera, que alcanzó 45,8 grados, Morón de la Frontera, con 45,2 grados el 17 de agosto, y Murcia, que registró 45,1 grados al día siguiente. Diversas estaciones meteorológicas, como las de Jerez, Rota, Murcia/San Javier y Oviedo, marcaron sus máximas históricas. Tampoco se ha podido escapar del calor tras la puesta de sol, ya que se vivieron “noches tórridas”, con las temperaturas mínimas más altas jamás registradas en Castellón y Madrid/Getafe.
Un verano seco pero con fuertes contrastes
En cuanto a las precipitaciones, el verano ha sido seco en conjunto, con 57 mm acumulados en la Península -un 81 % del promedio habitual-, el decimocuarto verano más seco desde 1961 y el séptimo del siglo XXI. La distribución, sin embargo, fue muy desigual: Galicia, Asturias y el norte de Castilla y León vivieron un verano muy seco o extremadamente seco, coincidiendo con las zonas más afectadas por grandes incendios forestales en agosto. Por el contrario, en el noreste peninsular (Cataluña, Aragón y Navarra), así como en algunas zonas del centro y sureste, el verano tuvo carácter húmedo o muy húmedo debido a tormentas intensas.
En los archipiélagos, Canarias registró un verano muy húmedo, mientras que Baleares presentó contrastes: seco en la parte occidental y húmedo en la oriental, con un balance global normal. Entre los episodios de lluvias más destacadas figuran los 59,6 mm en Girona el 6 de julio y los 80,8 mm en Santander el 20 de agosto, ambos máximos históricos para esas fechas en sus series.

Otoño caliente
De cara al otoño meteorológico (septiembre-noviembre), la Aemet prevé que las temperaturas se sitúen por encima de lo normal en todo el país, con una probabilidad del 60-70 % en la Península y Baleares, y del 50 % en Canarias.
Aunque la predicción de lluvias es incierta, se considera poco probable que sea una estación especialmente húmeda en el oeste y centro de la Península y en Canarias, donde aumenta la probabilidad de que resulte más seca de lo habitual.
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