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José María González Mazón, ingeniero (por la Universidad París VIII) y asímismo filósofo (Universidad París I), es uno de los históricos del ecologismo y la lucha anti-nuclear en España. Arraigado en Extremadura, participó en la fundación de otra referencia histórica, imprescindible, del ecologismo nacional, la Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (Adenex). Desde ella, acaba de publicar el libro "Amanecer sin Almaraz. Un breve historial de los dos grupos atómicos de la central nuclear". La obra, que se distribuye a lo largo de 270 páginas, ha sido coordinada por el propio Chema González y el periodista César María Peguero Corchero. ER ha querido saber cómo ve González Mazón el presunto "renacimiento zombie" de la nuclear y esto es lo que Chema González nos ha contado en nuestro Anuario 2025.
José María González Mazón, coordinador de Energía de Adenex (Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura)

¿Cómo explicar la descomunal campaña del supuesto auge de la energía nuclear promovido en España tanto por el lobby pronuclear como por la oposición? ¿Hay un entramado más mediático que real? ¿Lo hay, precisamente en el momento de la decadencia tecnológica nuclear mundial y el final de su funcionamiento a nivel mundial? Tres elementos fundamentales pueden explicarlo. Estos.

El primero es el interés militar de vinculación con el átomo civil, en todos los procesos: desde la explotación mineral del uranio hasta los residuos radiactivos. Para nada se menciona la fragilidad de este tipo de industrias en tiempos de guerra: Zaporiya y Chernóbil; como para nada se divulga que cualquier central nuclear es un objetivo militar.

El segundo es el subsidio económico, financiero y de seguros civiles de los estados a las empresas propietarias de las centrales. Y ahí para nada se menciona que se subsidia y financia buena parte del ciclo completo de la propia producción de electricidad; como para nada se informa de que, en caso de accidente grave, es el Estado quien asume el coste de todos los gastos derivados. Fukushima es la última prueba de ello.

Y el tercero es la ocultación sistemática del funcionamiento real de una tecnología siempre en riesgo, con incidentes continuos, y produciendo residuos radiactivos altamente mortales. El libro “Amanecer sin Almaraz” (edita Adenex, septiembre de 2025, 267 páginas) concreta y documenta, desde 1981, todo el entramado de corrupción y beneficios del negocio pronuclear.

Amanecer sin Almaraz” recorre las alertas de los movimientos ecologistas, vecinales y municipalistas, de técnicos y médicos, respecto de la contaminación atmosférica, los altos niveles de radón que tiene todo el norte de la provincia de Cáceres, la contaminación del Tajo, denunciada una y otra vez tanto por la municipalidad de Lisboa como por el gobierno de Portugal... Y, por supuesto, repasa también la que se puede denominar nula cultura de seguridad experimentada, de fallos humanos, sabotajes, falsos vigilantes, negligencias en cuanto a la prevención de incendios, falsificación de actas y de dosimetrías, expulsión de inspectores… Y todos los fallos de diseño reiterativos (recurrentes), anomalías de piezas esenciales para la seguridad de la central, tanto de los generadores de vapor, como de la piscina que alberga los residuos (combustible gastado).

La central de Almaraz fue la que más incidentes tuvo en 2024 y sin embargo la Asociación Mundial de Operadores Nucleares, World Association of Nuclear Operator (de la que forman parte las propietarias de la central), lobby internacional creado después del accidente de Chernóbil y hoy dirigido por una española, no ha tenido reparos en declararla número uno mundial en seguridad.

Que el futuro es solar lo conocen bien los grandes monopolios eléctricos, dado que la anunciada tercera generación de reactores nucleares, que prometía sustituir a la ya obsoleta segunda generación (centrales españolas de los años 70), no solo es cinco veces más costosa, sino que tiene problemas de fisuración graves y un tiempo de construcción mucho más amplio.

¿Cuáles con los máximos peligros actuales en Almaraz?
El tecnológico: se desconoce el estado de corrosión y desgaste del núcleo de los reactores. Y el peligro de sismicidad y el de rotura de la presa de Valdecañas.

Alargar la vida de las nucleares impide o ralentiza la transición renovable hacia el almacenamiento, la electrificación de las industrias, las comunidades renovables locales y la implementación en las grandes plantas de elementos de inercia y estabilidad para la red.

El apagón de abril lo ha dejado muy claro: las nucleares no son lo suficientemente flexibles, encarecen el precio y provocan vertidos continuos de las renovables en funcionamiento. Por eso no entendemos cómo el Ministerio para la Transición Ecológica no defiende la política energética de estado aprobada, pactada y reconocida en la UE y ha jugado a dejar caer que pueda admitir un alargamiento a sabiendas de que podría incumplir los pactos firmados que conforman el actual gobierno de coalición.

¿Alargar para no perder el empleo generado? Almaraz nunca ha sacado de la miseria ni a la comarca donde se sitúa, ni a su zona de influencia, ni a la región extremeña. Tiene el mismo nivel de paro, o incluso más, que el resto de la región. Y no lo ha hecho, a pesar de los millones anuales entregados por Enresa a los 12 municipios situados en el radio de 10 kilómetros, dado que no ha servido, más allá del periodo de construcción (diez años), para crear ni un tejido industrial ni nuevas expectativas emprendedoras.

Mucho nos tememos...
...que el plan de desarrollo justo que el Instituto para la Transición Justa prepara para la zona caiga en el mismo saco roto municipal que, sin control democrático, se desvanezca en corruptelas e inversiones absurdas.

¿La zona ya está preparada para igualar la cantidad de empleos y la renta generada por la central? Sin esperar al desmantelamiento (trabajos durante 15 años) los 860 empleos que tiene Almaraz ya son superados, en la comarca, por otra industria emergente, y la fecha de cierre, 2027/28 ya ha preparado el terreno para que, por fin, se asienten, industrias en un polígono industrial de 400 hectáreas, creado hace 15 años, y también vinculado a una terminal ferroviaria de carga.

Es un espejismo desalentador seguir oyendo a los alcaldes y alcaldesas de la zona declaraciones respecto de que, durante un mes al año, la central contrata a cientos de jóvenes, para las tareas de mantenimiento, recarga y modificado de equipos, como si dicha actividad fuera todo el futuro laboral que les espera.

Por José María González Mazón, coordinador de Energía de Adenex (Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura)

 Esta tribuna ha sido originalmente publicada en nuestro Anuario 2025 (edición de papel, ER247), edición que está disponible así mismo, gratuitamente, en formato PDF

• Este es el Panorama de apertura del Anuario: El año de los ceros

• Y este es el editorial de nuestro Anuario 2025

Fukushima4ever
Curiosamente, una vez que se han celebrado las elecciones en Extremadura, se ha acabado la diatriba de mantener abierta la central de Almaraz. Habrá que ver si la propiedad de la central sigue adelante con su solicitud o si sólo era un quienpuedahacerquehaga para erosionar al gobierno.
Pepe

Insistir en lo que sabiamente dice el artículo: la nuclear no ha sacado a Extremadura de la pobreza, ni a La Mancha. Sólo son colonias energéticas de otras regiones y del oligopolio electrico. El inmenso gasto que supone su mantenimiento se debe gastar en eficiencia energética, mejora de las redes en almacenamiento y en el desarrollo de biocombustibles con materiales locales. No en hacer aún más ricos a quienes nos van a dejar la factura mi millonaria del desmantelamiento.

Pepe
La nuclear se la cargaron los bancos no los ecologistas. Se confunde el debate de manera interesada. ¿Buena tecnología? Desde luego. ¿Buen negocio? Decididamente no. Ruinoso. Sólo funciona con subvenciones multimillonarias o en países donde son propiedad del estado como Rusia o China, que además tienen capacidad para desarrollo tecnologico propio. Los SMR? De momento solo promesas, a ver qué sale. Y el torio? Más de lo mismo, y solo en manos de China.
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