Invitamos a Houda, por primera vez, en el Anuario del 22. Desde entonces no hemos dejado de hacerlo. Cada año. Porque no puede ser. No puede ser que ese país que crece más que ningún otro en Europa, ese Madrid cuyo PIB es el que más ha engordado (de entre las 17 autonomías de España) en este último curso, y esa empresa que ha declarado 1.668 millones de euros de beneficio neto en los nueve primeros meses de este año, a razón de 6 millones de euros al día)... No puede ser que, cinco años después, sigan teniendo a oscuras (porque sí) a un montón de abuelas y abuelos y padres y madres y a 1.500 niños y niñas de este país.
Y no puede ser... porque no.
Este es el texto que nos ha enviado Houda para el Anuario ER 2025.
«El año 2025 se va con una imagen difícil de borrar: nuestro local, el espacio de la Asociación Cultural Tabadol en la Cañada Real, ardiendo. Un incendio provocado por una realidad que llevamos años denunciando: la falta de suministro eléctrico, la obligación de vivir conectadas a generadores, bombonas y soluciones precarias que ponen en riesgo nuestras vidas. El fuego no cayó del cielo. El fuego tiene responsables.
Pero si algo ha marcado este año no ha sido solo lo que se quemó, sino todo lo que no se pudo quemar: la red vecinal, la dignidad, la organización y la certeza de que la Cañada Real sigue viva porque su gente no se rinde. Tabadol es una asociación cultural formada por mujeres migrantes, antirracista y defensora de los derechos humanos. Pero, sobre todo, Tabadol es comunidad. Es acompañamiento, es palabra compartida, es liderazgo femenino construido desde abajo. Y cuando el fuego arrasó nuestro espacio, no arrasó nuestro sentido. Al contrario: lo hizo más visible. 2025 ha sido un año duro, pero también profundamente revelador. Revelador de quién sostiene, de quién aparece cuando todo falla y de cómo, incluso en la oscuridad más absoluta, las mujeres seguimos encendiendo caminos. Porque en la Cañada Real la luz no es solo electricidad: es acceso a derechos, es seguridad, es futuro.
Tras el incendio lanzamos la campaña de micromecenazgo “Juntas Somos Luz”, una llamada colectiva para reconstruir el espacio, pero también para denunciar una injusticia estructural que dura ya demasiado tiempo. No pedimos caridad. Exigimos derechos. Y lo hacemos desde lo común, desde la convicción de que nadie se salva sola.
La respuesta ha sido emocionante Personas, colectivos y organizaciones han entendido que lo que pasa en la Cañada Real no es un problema aislado, sino una herida abierta en el corazón de Madrid. Por eso invitamos a seguir apoyando la campaña en Goteo.
Porque reconstruir Tabadol es reconstruir un lugar de encuentro, de cultura, de cuidado y de lucha. Este año también ha vuelto a resonar con fuerza un mensaje claro: la Cañada se queda. Frente a los discursos que nos borran, que nos criminalizan o nos condenan al olvido institucional, seguimos afirmando que la Cañada Real es un barrio de Madrid y que quienes vivimos aquí tenemos derecho a una vida digna. No hablamos de promesas, hablamos de derechos básicos.
El 31 de enero saldremos de nuevo a la calle
Saldremos en marcha hacia la Cañada Real, para recordarlo alto y claro. Porque la movilización sigue siendo una herramienta imprescindible cuando la administración mira hacia otro lado. Porque la memoria también se construye caminando juntas. Mirar hacia 2026 es hacerlo con cansancio, sí, pero también con una esperanza indisciplinada. La esperanza que nace de saber que, incluso cuando nos dejan a oscuras, seguimos organizándonos. Que, incluso cuando el fuego arrasa, seguimos levantándonos. Que la cultura, la palabra y el cuidado son también formas de resistencia.
El deseo para el año que viene es sencillo y enorme a la vez: luz, justicia y permanencia. Que nadie tenga que jugarse la vida para calentar su casa. Que ninguna mujer tenga que elegir entre el miedo y la dignidad. Que la Cañada Real deje de ser una excepción y pase a ser tratada como lo que es: un barrio con derechos. Si algo nos ha enseñado 2025 es que juntas somos más fuertes. Y que, pase lo que pase, seguiremos siendo luz.n
El año 2025 se va con una imagen difícil de borrar: nuestro local, el espacio de la Asociación Cultural Tabadol en la Cañada Real, ardiendo. Un incendio provocado por una realidad que llevamos años denunciando: la falta de suministro eléctrico, la obligación de vivir conectadas a generadores, bombonas y soluciones precarias que ponen en riesgo nuestras vidas. El fuego no cayó del cielo. El fuego tiene responsables»
Por Houda Akrikez Essatty, presidenta y fundadora de la Asociación Cultural Tabadol y activista por los derechos humanos en la Cañada Real
• Esta tribuna ha sido originalmente publicada en nuestro Anuario 2025 (edición de papel, ER247), edición que está disponible así mismo, gratuitamente, en formato PDF
• Y este es el editorial de nuestro Anuario 2025
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